miércoles, septiembre 16, 2009

A los que envejecen

Hoy he estado con mi abuela. La he observado muy desmejorada desde la última vez. Ida, aunque me ha reconocido. Me duele decirlo, pero creo que pierde la memoria a pasos agigantados. Un día no sabrá quién soy y estará viviendo una vida que vivió hace media vida (siento las redundancias). He sentido una punzada muy dentro de mí, como si algo me desgarrara y explotara sin control.
Es mayor, pero ver, en el día a día, cómo va perdiendo el brillo, la lucidez... es muy triste. Observarla cómo cada vez vive más en los recuerdos que en el presente... es doloroso.
Me dan ganas de abrazarla, de no separarme nunca de ella, de consolarla, de decirle que todo va bien.

Voy a verla todo lo que puedo, aunque menos de lo que me gustaría. Me duele cada vez más ver cómo mi abuela va perdiendo la memoria, me siento impotente por no poder ayudarla, porque la vida es así y mi abuela sólo es una víctima más de la senilidad que un día nos llegará a todos.

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