miércoles, septiembre 16, 2009

Ambiente invernal

No me gusta el frío, pero apetecía que lloviera un poco. Después de vivir varios años sin otoño, me he alegrado cuando esta mañana he salido de casa y he visto que había llovido.
La cercanía del invierno entristece, pero a veces se agradece.
Quitas polvo a los abrigos y escoges del zapatero un calzado cerrado, aunque con pinzas, porque desconoces si el tiempo, aún inestable, levantará en unas horas o no.
No me gusta el invierno, es como si se apagara algo que volverá a salir en abril. La trayectoria del año me recuerda, en cierto modo, al ave fénix, que empieza a llamear ahora para resurgir de sus cenizas dentro de medio año.
La verdad es que, a pesar de todo, tengo la ventana abierta. El aire huele a frescura en estos momentos.

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