lunes, septiembre 14, 2009

Cruce de caminos

Esta mañana no creo haber pasado más de una hora seguida en la oficina. Tanto que me he marchado un cuarto de hora antes y, al ir a coger el coche, me he quedado mirando otro coche, el que yo creo que es. Es que hay tantos F-M de ese color por aquí que a veces lo dudo, aunque creo que ése sí era el suyo.
No entiendo por qué no coincidimos nunca.
Supongo que tendré que decir, como ya dije una vez, que "si nos tenemos que cruzar nos encontraremos". No creo en el destino, pero sí en las casualidades. Si dos personas han de encontrarse ocurrirá... sin más. Esa situación se puede forzar, claro, pero entonces desaparece la magia.
¿Que me encantaría encontrármelo? Es obvio. Aunque tengo miedo; temo quedarme en blanco, que él pueda leer en mí (soy como un libro abierto), que no me salgan las palabras (y que empiece a tartamudear, que me pasa a veces si me pongo nerviosa). Estos detalles tampoco son tan importantes. Lo que de verdad temo es que esto vaya a más y, si cada vez que lo veo, el afecto se incrementa un poco más, antes de fin de año estaré pilladísima. Me pregunto cómo haré para disimularlo, que yo sé que se me notará, aunque sólo sea por el brillo especial de los ojos, porque sonrío más, porque no me enfado por nada, porque disfruto más de cada momento... Igual esto también lo hacía antes, pero lo del brillo de la mirada... me lo han dicho últimamente.

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