
A veces me tengo que preguntar quién es toda esa gente que entra en mi blog, cuando yo sólo se lo he dado a cinco personas y veo a alguien de Santander, otro de California, un gallego... Y me descoloca mucho. Supongo que es fácil llegar saltando de blog en blog, pero con todo me pone nerviosa ver a tanta gente desconocida y que entren de manera reiterada.
Tampoco pasa nada, aunque por menos he cambiado la dirección del blog. Y no quiero volver a cambiarla.
Si a mí lo que me molaría de verdad es que entrara quien quiero que entre. Claro que entonces me cortaría bastante a la hora de contar cosas; me tendría que cortar la lengua o las puntas de los dedos.
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