A veces, las cosas no son como las esperas. Simplemente se presentan y pueden dar la vuelta en 180º. Es lo que ha pasado hoy. Tenía miedo a la reunión de esta tarde, tenía nervios y eso que yo apenas iba a hablar, pero en el momento en que ha empezado, ya sabía que no había nada que temer. Mucho ruido y pocas nueces.
Lo cierto es que lo de hoy no era porque nosotros hayamos hecho mal nuestro trabajo, sino porque se nos estaba, de alguna forma, boicoteando desde bambalinas. Lo más triste que se puede hacer, pues no hay nada como ir de frente. Desde hace meses soy consciente de que aquí se estaba haciendo una competencia desleal terrible. Y me esperaba lo peor.
Basta que te esperes lo peor para que ocurra todo lo contrario. Yo creo que ha sido el escarabajo egipcio, que da suerte.
Así que sólo por eso, cuando recuerdo lo negativa que estaba a las cuatro respecto a la reunión, merece la pena salir a tomar unas cervezas. Quizás me encuentre con él, con ese ángel de mirada noble y sincera. Ojalá me encuentre con él porque sólo por escuchar su voz durante cinco minutos esta noche merece la pena salir.
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