jueves, noviembre 08, 2012

Arrecife y otros rincones de Lanzarote


Me quedan ciertos lugares de describir de Lanzarote: unos en los que estuve motu proprio y otros en los que sólo estuve de pasada. Al día siguiente de haber llegado había planeado quedarme todo el día en la inmensa piscina del hotel, aprovechando que hacía sol. Así que cogí el bikini, la toalla y un libro y me tumbé en una hamaca que se encontraba en las primeras filas de la piscina. Me encontré rodeada de extranjeros: dos niñas saltando al agua a la de tres (ein, zwei, drei… se les oía decir en alemán, y a la de tres, se tiraban al agua); una pareja de jubilados leyendo The Guardian y comentando en inglés todas y cada una de las noticias del diario inglés; una señora entrada en años y en carnes, rubia teñida, caminando alrededor mientras hacía aspavientos para, finalmente, tirarse a la piscina. Todo una miscelánea de diferentes culturas mezcladas al sol. Y de fondo, cada pocos minutos, pasaba un avión que estaba a punto de aterrizar, porque teníamos el aeropuerto justo detrás del hotel. Desde mi perspectiva parecía que el avión iba a chocar contra una de las alas del hotel.
Al final me encontraba de relax, al sol, sin obligaciones ni responsabilidades… justo lo que había ido a buscar allí. Pero aquella quietud me llevó a darme un chapuzón y a marcharme después. Decidí ir a Arrecife, la capital de la isla, a comprar Lotería de Navidad, que se encontraba a diez minutos en taxi.
Ayuntamiento de Arrecife

Arrecife cuenta con modernas edificaciones y coloridas calles de intensa actividad comercial. Sin embargo, esta ajetreada vida moderna no le ha impedido conservar el carácter y el estilo de pueblo colonial de pescadores de sus orígenes, algo que se puede comprobar al recorrer los alrededores del Charco de San Ginés, con las barcas de pesca junto a la playa y los pescadores reparando redes y aparejos.
Calle Real de Arrecife

Fundada en el siglo XV, Arrecife disfrutó de una vida tranquila de aldea de pescadores durante más de dos siglos, hasta que en el siglo XVII una invasión de piratas berberiscos atacó la que era entonces capital de la isla, San Miguel de Teguise. Se decidió entonces trasladar la capital a Arrecife, que se encontraba bien defendida, debido a sus dos excelentes puertos naturales y porque tenía una posición estratégica para defenderse.
Castillo de San Gabriel

De esta época es el Castillo de San Gabriel que, desde un islote situado frente a la ciudad, domina toda la bahía entre el litoral y los islotes de Los Franceses y Los Ingleses.
El Castillo de San Gabriel se erigió en el siglo XVI por orden del rey Felipe II. Fue destruido e incendiado por piratas que se encontraban bajo las órdenes del corsario Morato Arráez. Cuenta la leyenda que, tras una heroica resistencia, en la que resistieron por igual hombres y mujeres, ellas prefirieron acabar con sus vidas, antes de caer en manos de los piratas, tras morir los hombres. Pocos años después, se reconstruyó el castillo y se unió a la ciudad a través de lo que se conoce como “el puente de las Bolas”, por las esferas que coronan los pilares sobre los que se apoya.
Calle en Arrecife

Para asegurar la defensa de la ciudad por la costa norte, Carlos III mandó construir otro castillo en el siglo XVIII. Hoy conocido como Castillo de San José, se construyó en un momento en que la crisis laboral azotaba la isla, por lo que el ingenio popular lo llamaba “el castillo del hambre”, ya que allí trabajaban todos aquellos que no tenían nada que llevarse a la boca.
Charco de San Ginés

Arrecife sigue siendo una ciudad pesquera. Su flota, la primera en número de embarcaciones de todas las islas, compite con las modernas y tecnificadas flotas de Japón y Rusia en la explotación del banco canario que se encuentra entre Lanzarote y el continente africano.
Panorámica de Arrecife

El edificio más alto de la isla es un hotel de lujo que se levantó antes de que se aprobara la ley de construcción de no más de dos plantas. Se trata de una mole acristalada que fue reconstruida hace unas décadas tras un incendio que lo destruyó todo.

Uno de los sitios donde no pude ir por las circunstancias adversas fue Costa Teguise. Esas circunstancias adversas es que tenía que coger un avión el día que se celebra el célebre mercadillo de Costa Teguise. Sí que pasé en varias ocasiones por allí y, sin lugar a dudas, es uno de los lugares que más vida tiene de la isla, junto con Puerto del Carmen. Si volviera a Lanzarote nuevamente, tengo claro que me alojaría en Costa Teguise.
Centro Comercial Biosfera

Puerto del Carmen es el centro turístico de Lanzarote. Se supone que mi hotel se encontraba en Puerto del Carmen, pero el día que visité este pueblo tuve que coger un taxi y se encontraba a diez minutos.
Puerto del Carmen dispone de confortables complejos hoteleros, instalaciones deportivas, centros de diversión nocturna e importantes zonas comerciales para atender a los visitantes.

El último día lucía un espléndido sol cuando visité Biosfera, el grandísimo centro comercial de la isla, ubicado en Puerto del Carmen. No era tan grande, pero para Lanzarote está muy bien.
Guagua 

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