sábado, noviembre 10, 2012

Para recapacitar

No me gusta mucho hablar de las noticias, pero sí que es cierto que últimamente me siento un tanto preocupada por la situación de crisis de nuestro país. España se va al traste y cada vez es peor. Miro hacia Grecia y se me pone la piel de gallina con pensar que nuestro país podría verse en una situación parecida. 
Y me cabrea mucho que siempre sea el individuo de a pie el que termine pagando las consecuencias. Cada vez hay menos médicos, pero ¿por qué en cambio hay tantos políticos? Vas a Urgencias y tienes que esperar durante horas para, al final, quizás no ser atendida. 
Luego está el asunto de los desahucios. La situación trágica a la que hemos llegado con el suicidio de dos personas porque les iban a dejar en la calle.
¿Adónde vamos a llegar...?
¿Y la huelga general del próximo miércoles es una solución? ¿Arreglará algo? Pues no. Claro que no. 
Está todo tan parado que nos hace mantener la respiración. Hoy en día nada es seguro aquí. Nada.
Dentro de 50 años, cuando sea octogenaria, este país seguirá en crisis. Quizás no tan atenuada como hasta ahora, pero seguiremos en deuda.
Podría alargarme en este tema, pero es que siento tal impotencia que prefiero dejarlo aquí.

Con quince años empecé a salir de fiesta. Los bares estaban llenos: había quince o veinte bares que todos los sábados tenían gente. E incluso los viernes. 
Hoy sales de fiesta un sábado y no hay un alma por la calle. Siguen los mismos quince o veinte bares, con diferente nombre y quizás con la decoración cambiada, pero ahora están vacíos. 

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