lunes, noviembre 12, 2012

La cuenta atrás

Quedan pocos días para la Quintada. Tengo ganas, pues no se celebran todos los años. Como bien indica la palabra, se celebran cada cinco años. 
Lo cierto es que no veo a mis quintos mucho. Unos se han casado y tienen niños y poco tiempo para cafés, otros viven y trabajan en el extranjero, o incluso a los que viven en la capital les veo poco. Únicamente a algún banquero o al dueño de un bar los veo a menudo.
El sábado va a ser mortal. Desde las once de la mañana sin saber cuándo acabará la noche y en qué situación... Aunque esto último es previsible. Porque si yo estoy de Quintada, él también estará con sus quintos. Ha querido el azar que celebremos lo mismo el mismo día, sólo que en diferente año de nacimiento. Creo que no es muy difícil deducir con quién terminaré la noche.

Esta semana... es un tanto extraña. Aún no sé si trabajamos el miércoles. Me temo que no. Aunque nunca se sabe. Creo que únicamente tenemos dos reuniones, lo que deja un margen para respirar. Y el sábado es la guinda de la semana. Me apetece mucho.

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