domingo, julio 08, 2012

Unas palabras que cambiaron todo


Me encuentro tranquila, como si me hubiera quitado un enorme peso de encima. Hablar con él me vino bien. En el fondo, yo sabía que si me encontraba con él el tono iba a ser conciliador, porque no quiero llevarme mal con él, porque me duele mirar a otro lado si me cruzo con él, porque su sabiduría me enriquece.
Lo que no esperaba era quedarme durante horas y horas. Apenas tengo fragmentos de la noche. Al principio sí que le miraba, pero me recuerdo después que ni una vez miraba en su dirección, como si una parte de mí estuviera evitando mirarle a los ojos.
Pero hablamos y eso es lo importante. Y al hablar siento cierta ligereza, como si me hubiera quitado de encima una losa muy pesada.

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