lunes, julio 02, 2012

En una semana

En una semana estaré de nuevo en Burgos. A estas horas, posiblemente de fiesta. Es como una semana de vacaciones, y el último año. Con todo aprobado, sólo nos queda ponernos la orla y recoger la acreditación que nos permitirá colegiarnos. Porque el título ha de tardar aún dos años, a no ser que se hayan modernizado mucho más las universidades como para acortar ese tiempo de espera.
Y en ocho días me colegiaré.

Parecen lejanos aquellos días en que me enfrascaba en los apuntes, aquellos de publicidad, mantenimiento de inmuebles, contabilidad, etc., al año siguiente con el hueso de urbanismo y, finalmente, con las simples materias que tocamos este año. Y ya ha acabado. Ya no tengo que sacrificar tardes después del trabajo, sábados de cafés ni domingos de resaca. O pedir los tests semanales porque habíame ido de viaje. Parece tan lejano...

Recuerdo cuando él me corrigió uno de los exámenes, el de Peritación. Y unas semanas después le dije la nota. Esta vez ni siquiera lo he compartido con él. A veces me da la sensación de que ya no tengo nada que decirle. No es exacto, pero no me apetece compartir nada con él. Creo que también influye el hecho de que en todo este tiempo no nos hayamos dicho nada. También siento que me estoy distanciando de verdad.

Esta mañana me he despertado con un nudo en el estómago. Pensaba en él. Creo que aún duraban los efluvios del sueño, sólo que no lo recuerdo, pero los recuerdos de él me han invadido, se han hecho cosa en mí y eso me ha entristecido. Sentía que se me rasgaban los ojos y, finalmente, me he sumergido en la lectura para volver a quedarme dormida.

Ahora... es un momento para ir a dormir. No tengo mucho sueño, pero finalmente también me termina alcanzando. Al menos, al despertar, no suelo recordar últimamente lo que he soñado. Quizás sea mejor así.

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