jueves, septiembre 11, 2008

Los días sin color

Puede que haga sol, que el día esté iluminado, que aún nos lleguen los últimos coletazos del verano.
Puede que las calles estén llenas de gente, de luces; que se respire el ambiente de unas ferias que no durarán mucho más; que nos lleguen los aromas de las tapas de un puesto cercano...
Para mí la ciudad carece de color. Me paseo por unas calles grises, llenas de sombras, siguiendo las huellas de una tristeza insondable y eterna, una tristeza que no se quiere marchar de mi lado...

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