sábado, septiembre 13, 2008

Y todavía hoy...

Nos despedimos de mi tío un 13 de septiembre. Varios meses después fui capaz de describir las sensasiones y los momentos en la iglesia en aquella tarde soleada que nos anunciaba el otoño (Cortejo Fúnebre). He revivido esos instantes un millón de veces en el último año, así como mis oídos han sido capaces de escuchar otro millón de veces el repiqueteo continuo de la tierra al caer sobre el féretro lleno de flores.
Son momentos para el recuerdo, ésos que sabes que nunca vas a olvidar...

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