Hay novelas que nos ponen la piel de gallina... inevitablemente. Cuando ya en el título leemos Auschwitz ya nos olemos que lo que traen sus páginas no va a ser precisamente agradable, sino que sabemos a lo que nos enfrentamos, porque la cruda realidad de lo que aconteció en Auschwitz hoy en día parece irreal, sobre todo al comprender hasta dónde puede llegar el hombre cometiendo atrocidades. Por supuesto, yo aún tengo pendiente ese viaje a Polonia donde Auschwitz será visita obligada, testigo de unos años muy crudos.

Dita Kraus y su marido, Otto
Cuando además nos encontramos con las vivencias personales de alguien que sobrevivió a Auschwitz aún las páginas del libro nos llenan mucho más. Es el caso de Dita Adlerova, que en realidad representa a la muchacha checa que aún hoy continúa viva con sus ochenta y muchos, Dita Kraus, que vive entre Israel y Praga. Así que la bibliotecaria de Auschwitz fue una persona real, la señora Kraus, que entonces era una niña de catorce años.

Campo de concentración de Terezín, Chequia
En plena IIª Guerra Mundial, cuando el mundo desconocía lo que los nazis estaban haciendo en la maquinaria interna de sus campos de concentración, donde se gaseaban miles de personas diarias únicamente por ser judíos, homosexuales, gitanos o comunistas, una chica de Praga, Dita Adlerova, llega al pabellón familiar de Auschwitz II junto a sus padres y muchos vecinos checos. Allí vivirá el horror de ser tratados como ganado, pero dentro de Auschwitz-Birkenau el pabellón familiar es la zona más tranquila. El pabellón familiar se organizó porque corría el rumor de lo que estaba ocurriendo en los campos de concentración nazis, y una comitiva de la Cruz Roja Internacional se propuso investigar lo que ocurría, pero nunca llegaron a Auschwitz, ya que en Terezín los nazis crearon tal teatralidad que la Cruz Roja dejó de investigar creyendo que los campos únicamente tenían prisioneros, pero que en ningún momento se exterminaba a los individuos.
Dentro del pabellón familiar existía el barracón 31, donde se aglutinaba a todos esos niños que se habían salvado por si aparecía la Cruz Roja, y ese barracón se dedicaba a actividades lúdicas de cara a los oficiales nazis, pero en realidad se había convertido en una escuela. El director del barracón era Alfred Hirsch, un hombre muy popular que asigna a Dita la tarea de bibliotecaria. Porque en Auschwitz también se esconden libros, concretamente ocho ejemplares, que Dita distribuye entre los profesores y que ella también lee. Pero además convence a varios profesores para convertirse en libros vivientes, es decir, que cuentan las historias de novelas en voz alta para que los escuchen.
Allí conocerá a Otto Keller, un joven que también cuenta historias, y que en el futuro, cuando consigan la libertad, se convertirá en su marido.

Campo de concentración de Bergen-Belsen
Dita verá morir a su padre en Auschwitz, a su madre en Bergen-Belsen. En Auschwitz descubrirá las atrocidades de Josef Mengele, el llamado "Doctor Muerte", les trasladarán a otros campos de trabajo y finalmente terminará en Bergen-Belsen, un campo donde los prisioneros se dejan morir. Y Dita se encuentra viendo el final del túnel cuando escucha unas frases en inglés y comprende que el campo ha sido liberado, pero aún le queda una dura tarea que superar: porque cuando han superado tantas atrocidades, ahora que tienen la libertad, su madre enferma y termina muriendo.
Es un libro muy triste. Está genialmente escrito, pero no es una novela para leer con la moral muy baja porque te aplana más aún.
Dita Kraus y su marido, Otto
Cuando además nos encontramos con las vivencias personales de alguien que sobrevivió a Auschwitz aún las páginas del libro nos llenan mucho más. Es el caso de Dita Adlerova, que en realidad representa a la muchacha checa que aún hoy continúa viva con sus ochenta y muchos, Dita Kraus, que vive entre Israel y Praga. Así que la bibliotecaria de Auschwitz fue una persona real, la señora Kraus, que entonces era una niña de catorce años.

Campo de concentración de Terezín, Chequia
En plena IIª Guerra Mundial, cuando el mundo desconocía lo que los nazis estaban haciendo en la maquinaria interna de sus campos de concentración, donde se gaseaban miles de personas diarias únicamente por ser judíos, homosexuales, gitanos o comunistas, una chica de Praga, Dita Adlerova, llega al pabellón familiar de Auschwitz II junto a sus padres y muchos vecinos checos. Allí vivirá el horror de ser tratados como ganado, pero dentro de Auschwitz-Birkenau el pabellón familiar es la zona más tranquila. El pabellón familiar se organizó porque corría el rumor de lo que estaba ocurriendo en los campos de concentración nazis, y una comitiva de la Cruz Roja Internacional se propuso investigar lo que ocurría, pero nunca llegaron a Auschwitz, ya que en Terezín los nazis crearon tal teatralidad que la Cruz Roja dejó de investigar creyendo que los campos únicamente tenían prisioneros, pero que en ningún momento se exterminaba a los individuos.
Dentro del pabellón familiar existía el barracón 31, donde se aglutinaba a todos esos niños que se habían salvado por si aparecía la Cruz Roja, y ese barracón se dedicaba a actividades lúdicas de cara a los oficiales nazis, pero en realidad se había convertido en una escuela. El director del barracón era Alfred Hirsch, un hombre muy popular que asigna a Dita la tarea de bibliotecaria. Porque en Auschwitz también se esconden libros, concretamente ocho ejemplares, que Dita distribuye entre los profesores y que ella también lee. Pero además convence a varios profesores para convertirse en libros vivientes, es decir, que cuentan las historias de novelas en voz alta para que los escuchen.
Allí conocerá a Otto Keller, un joven que también cuenta historias, y que en el futuro, cuando consigan la libertad, se convertirá en su marido.
Campo de concentración de Bergen-Belsen
Dita verá morir a su padre en Auschwitz, a su madre en Bergen-Belsen. En Auschwitz descubrirá las atrocidades de Josef Mengele, el llamado "Doctor Muerte", les trasladarán a otros campos de trabajo y finalmente terminará en Bergen-Belsen, un campo donde los prisioneros se dejan morir. Y Dita se encuentra viendo el final del túnel cuando escucha unas frases en inglés y comprende que el campo ha sido liberado, pero aún le queda una dura tarea que superar: porque cuando han superado tantas atrocidades, ahora que tienen la libertad, su madre enferma y termina muriendo.
Es un libro muy triste. Está genialmente escrito, pero no es una novela para leer con la moral muy baja porque te aplana más aún.
EL AUTOR:
Antonio G. Iturbe (Zaragoza, 1967) lleva veinte años dedicado al periodismo cultural. Ha sido coordinador del suplemento de televisión de El Periódico, redactor de la revista de cine Fantastic Magazine y trabaja desde hace diecisiete años en la revista Qué Leer, de la que actualmente es director. Ha colaborado, entre otros medios, en las secciones de libros de "Protagonistas", Ona Catalana, ICat FM y la Cope, y en suplementos de cultura de diarios como La Vanguardia o Avui. Ha publicado las novelas Rectos torcidos y Días de sal, y es autor de la serie de libros infantiles Los casos del inspector Cito, traducida a cinco lenguas.
EL LIBRO:
Título original: La bibliotecaria de Auschwitz
Autor: Antonio G. Iturbe
Editorial: Planeta (4ª impresión, en agosto de 2014)
Colección: Booket nº 2535
Número de páginas: 481
ISBN: 978-84-08-11914-2
Valoración: 9/10
RETOS:
- Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la I.
- Reto "Leyendo en el tiempo": Década 1940.
- Bingo Literario "Entre libros y tintas": Basado en un hecho real.
- Reto "Un libro por cada provincia": Zaragoza.
- Reto 100 libros.
- Reto Genérico: Libros guerreros.
- Reto 25 españoles.
- 2017 Reading Challenge: Una novela que transcurra en época de guerra.
- Reto "Búscalo en la portada": Un pie.
- Reto "Libros con química": Bi (Bismuto).
- Reto 12 meses 12 libros.
- Libropoly: Leer un libro en cuyo título aparezca la letra Z.
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