miércoles, mayo 03, 2017

Los ritos del agua


Tengo que decir que, una vez más, la autora se supera. Cogí este libro con muchas ganas y no me ha defraudado. Igual que el primero, me ha enganchado de principio a fin. No tengo palabras para describir las sensaciones finales, y sobre todo estoy deseando leer el desenlace.
En esta ocasión, se alternan dos historias temporales: por un lado tenemos la actualidad (últimos meses de 2016 y primeros meses de 2017, incluso nos remontamos al 28 de Abril de 2017, día de San Prudencio, que aún ni siquiera ha pasado) donde están ocurriendo los crímenes y, del otro lado, aparece la historia de lo que ocurrió en el campamento en 1992 al que acudieron Unai y sus amigos a Cabezón de la Sal. Las dos historias encuentran vinculadas en el hecho de que los personajes de 1992 vuelven a aparecer en la actualidad, y lo que ocurrió (o no ocurrió) entonces vuelve a revivirse en toda su amplitud.
El narrador es Unai, habla en primera persona de cómo va la investigación, y habla en primera persona de lo que recuerda del campamento cántabro. Es decir, el narrador y el protagonista principal del libro recae en la misma figura, y eso quizás hace que nos sintamos íntimamente ligados (o atraídos) hacia Unai, al que en definitiva el lector termina admirando también en esta novela.

Por cierto, esta novela tiene banda sonora y me encanta, porque a Unai le pega llevar esta canción en el móvil como sintonía de llamada: Love me again, de John Newman.

El inspector alavés Unai López de Ayala se encuentra de baja, tras sufrir un accidente al resolver su caso anterior: una bala se le ha incrustado en el cerebro anulándole la facultad de hablar. Tras acudir una vez a un terapeuta y abandonarlo, sus compañeros y su superior y amante, Alba Díaz de Salvatierra, le instan a que acuda a un logopeda para volver a hablar. De hecho, Alba se encuentra en su piso de la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria, confesándole que está embarazada y que no sabe si el padre es el difunto Nancho o si es Unai, cuando reciben un aviso de que se ha encontrado a una mujer asesinada en el Túnel de San Adrián.
Unai decide acoplarse como colaborador y visitan el lugar del crimen, donde el cadáver cuelga de un árbol por los pies, mientras que la cabeza se encuentra sumergida en un caldero de origen celta. La víctima es Ana Belén Liaño, o Anabel Lee, una dibujante de cómics con la que Unai y sus tres amigos coincidieron en un campamento de arqueología en el mes de julio de 1992. Además, la víctima se encuentra embarazada. Todo tiene pinta de ser un ritual de origen celta, por lo que el juez decreta el secreto de sumario. Sin embargo, Unai no puede ocultar esta situación a sus amigos del colegio (Asier, Jota y Lutxo), por lo que les cita un día en el centro de Vitoria para preguntarles si en los últimos años han mantenido el contacto con Anabel. Todos le dicen que no. Para el inspector Ayala es muy importante que no hayan mantenido en contacto con ella, porque los cuatro amigos perdieron la virginidad con Anabel en ese campamento, y si no saben nada de ella ninguno de ellos será el padre, por los que los puede desvincular de la investigación.
Unai comienza a tirar de los hilos y descubre que el caldero había sido robado, y que esta especie de ritual se remonta a la tradición celta, es lo que se llama la Triple Muerte celta, que consistía en ahorcar, quemar y ahogar en un caldero a la víctima, y que entra dentro de los ritos del agua. El fuego vendría simbolizado en los disparos con Taser que se encuentran en el cuello de las víctimas.
La compañera de Unai, Estíbaliz, comienza a rastrear a ver si ha habido más rituales de este estilo en el pasado y descubre que un periódico cántabro se hizo eco de una noticia no menos siniestra: Rebeca Tovar fue encontrada en Fontibre de la misma manera, si bien alguien envió las fotos al periódico y, poco después, el cuerpo desapareció. Unai no da crédito, porque Rebeca era la hija del director del campamento cántabro, Saúl Tovar, a quien también conoció allí.
A Unai y Estíbaliz les asignan dos colaboradores, Peña y Milán, que trabajarán en el caso con ahínco. Se desplazarán varias veces a Cantabria para hablar con el inspector Lanedo, pero también con Saúl Tovar, que les explica que su hija era una psicótica y que había estado ingresada en el ala de Psiquiatría de Valdecilla. Saúl siempre ha tenido don de gentes y todos le creen. En la foto del periódico Unai descubre que la víctima estaba embarazada.
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Estanque celibérico de la Barbacana, Laguardia (Álava)

Todo se complica cuando aparece otro cadáver en el estanque de la Barbacana en Laguardia. Aunque se trata de un estanque seco, es obvio que la víctima ha tenido la cabeza sumergida en agua. Cuando Unai le ve la cara descubre a su amigo Jota. Ya ha empezado sus citas con una logopeda, Beatriz Korres, pero sistemáticamente se queda sin habla cuando tiene que decirles a sus amigos que Jota ha muerto.
Alba se lo lleva al hotel en Laguardia que regenta su madre, una ex actriz retirada del mundo de la fama, y le llevan a una habitación, donde Alba intenta que se calme, y también intenta retirarle de la investigación. Pero Unai ahora, más que nunca, quiere descubrir al asesino de su amigo.
Descubren que el padre del bebé que esperaba Anabel era Jota, por lo que Unai, cuando informa de que el hijo que espera Alba es su hijo, firma su propia sentencia de muerte. Unai no quiere que el bebé, que resultará ser una niña, crezca con el estigma de que su padre era Nancho, un psicópata que creó la psicosis en la ciudad de Vitoria, por lo que ya la siente como propia, con todas las consecuencias que ello conlleve.
Unai y Estíbaliz saben que Unai y cualquiera de los que estuvieron en el campamento cántabro que esperen un hijo están en el punto de mira del asesino. Además, Unai ha tenido que dejar su móvil viejo a Golden Girl para que salve los datos que hay en su interior. Es cuando aparece en escena MatuSalem diciéndole que no se fíe de Golden Girl, que está investigando en el inframundo de internet lo que ha encontrado en el móvil de Unai, pero el inspector se ríe, ya que Golden Girl, aunque sea una hacker, tiene 68 años y acaba de ser operada de una cadera.
El equipo de Estíbaliz descubre que Saúl tuvo otra hija de la que nos les habló: Gimena, que también murió en extrañas circunstancias: simulando un suicidio por hipotermia en la montaña. Investigan el entorno de Saúl Tovar, hablan con su hermana Sarah (una mujer estirada que es una eminente doctora en el hospital de Valdecilla) que les dice que Gimena fue adoptada, descubren que la esposa de Saúl se ahogó en un pozo, un accidente doméstico muy oportuno.
Golden Girl resulta ser la tía de Rebeca, con la que simuló su propia muerte y se la llevó a Ámsterdam, con el fin de alejarla de su padre cuando descubrió que él abusaba de ella, que era un pedófilo, y que ella se había quedado embarazada y el bebé había nacido muerto (luego se descubrirá que ese bebé era Gimena). Pero Rebeca, BK, decidió prepararse y vengarse de esos jóvenes vitorianos con los que intentó hablar de su mala fortuna, y que no le ayudaron o no la escucharon. Pero ella está enamorada de su padre, así que cuando le toman las muestras de ADN y se comprueba la consanguineidad con Rebeca y Gimena, él se suicida en su propia casa en la Costa Quebrada. Y ella ha decidido vengarse con Unai, ha seducido a su hermano Germán, pero ella quiere acabar con Alba y con el bebé que espera.
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Monasterio de Santa María de Toloño

Serán los propios hackers quienes salven a Unai. A Alba se la da por muerta, pero Rebeca despierta del coma y le dice a Germán que Alba se encuentra en las ruinas del monasterio de Santa María de Toloño.

Adoro la historia y adoro la historia guiada, sobre todo cuando me pilla tan cerca. En cada lugar que nombra la autora en el libro tengo que parar para hacerme una idea de dónde nos encontramos. En este libro he "conocido" nuevas ubicaciones que merecen especial atención. Aunque Vitoria y Laguardia ya los conozco, sé que cuando regrese será inevitable recordar las novelas de Eva García Sáenz de Urturi.

LA AUTORA:

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Eva García Sáenz de Urturi (Vitoria) publicó en 2012 su primera novela, La saga de los longevos, que se convirtió en un fenómeno de ventas y fue traducida al inglés con una gran acogida tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido. En 2014 vio la luz la segunda entrega de la saga, Los hijos de Adán, y también la novela histórica Paisaje a Tahití. En 2016 publica El silencio de la ciudad blanca, un thriller apasionante ambientado en su ciudad natal, que ha supuesto un gran éxito de crítica y ventas en nuestro país y cuyos derechos de traducción ya han sido vendidos a Alemania e Italia, además de estar en proceso de adaptación cinematográfica. Con El silencio de la ciudad blanca arranca una trilogía de la que Los ritos del agua es la segunda y esperada entrega.


EL LIBRO:

Título original: Los ritos del agua
Autora: Eva García Sáenz de Urturi
Editorial: Planeta (1ª edición, en abril de 2017)
Número de páginas: 441
ISBN: 978-84-08-16945-1

Valoración: 9/10

RETOS:

Booktráiler

2 comentarios:

Dyhego dijo...

Felices lecturas, K.
Espero que todo vaya bien.

K dijo...

Sí, vaya todo bien, gracias :D