sábado, mayo 27, 2017

Crímenes duplicados


Reconozco que estoy totalmente enganchada a la Serie Bergman. Cuando leí Secretos imperfectos una parte de mí quería seguir. Ahora estoy a punto de empezar la tercera parte, Muertos prescindibles, y sé que lo leeré tan rápido como los anteriores, porque los libros enganchan de una manera increíble. El primero fue magnífico pero casi me atrevo a decir que este segundo lo supera con creces. La personalidad del gran Sebastian Bergman vuelve a impactarnos de una manera extraordinaria.
A este paso muy pronto terminaré con las novelas que me regalaron en mi cumpleaños, claro que no importa porque la próxima semana iré a la Feria del Libro de Madrid y volveré cargada de libros.

[Esta reseña podría contener 'spoilers' de la primera parte de la saga, así que advierto a los que no han leído nada de esta saga que no sigan leyendo esta reseña.]

Sebastian Bergman había descubierto que Vanja Lithner, con quien había trabajado en Västerås era hija suya. Al regresar a Estocolmo, había ido a la dirección indicada, pero Anna Eriksson le había dicho que se alejara de ella y de su familia, además de que Vanja desconocía que su padre fuera otro diferente a Valdemar Lithner, y Anna quiere que siga siendo así, además que Sebastian nunca ha estado en la vida de Vanja a medida que ésta ha ido creciendo, mientras que Valdemar siempre se ha comportado como un padre. La relación de Vanja con Valdemar es mejor que la que tiene con su madre. Así que Sebastian se dedica a seguir a Vanja de su casa a la comisaría y a casa de sus padres, sin atreverse a acercarse a ella. En una de estas veces, descubre que Vanja tiene muy buena relación con Valdemar y comprende que debería ser él quien estuviera paseando con ella, así que decide visitar a Trolle Hermansson, un ex comisario que no tiene remilgos para investigar a la gente e incluso disfruta restregando los "trapos sucios" por la cara de todo el mundo. Le paga a Trolle para que investigue a Valdemar Lithner cualquier fisura que pueda destruir su vida actual, a fin de recuperar a Vanja.
Mientras en Estocolmo comienza a cundir el pánico cuando varias mujeres aparecen asesinadas en sus propias casas. La firma es intachable: Edward Hinde, a quien catorce años atrás Sebastian mandó a la prisión. Desde entonces Hinde se encuentra encerrado en el área de máxima seguridad de Lövhaga. Pero la Unidad de Homicidios sabe que se encuentra ante un asesino en serie que busca mujeres solas, que asesina cortándoles el cuello con una navaja, que llevan un anticuado camisón con motivos azules y medias de nailon. Por tanto, si Hinde se encuentra entre rejas sólo puede ser un imitador. La Unidad de Homicidios sabe que cualquiera ha podido leer los libros de Sebastian sobre Edward Hinde.
Cuando Sebastian Bergman escucha hablar de los asesinatos sabe que están directamente vinculados con Hinde, sabe que él es el mentor y que se está relacionando con alguien en el exterior de la prisión. Entonces comprende que nadie mejor que él conoce a Hinde y que debe prestar su ayuda a la Unidad de Homicidios, además estará más cerca de Vanja.
El jefe de la Unidad de Homicidios, Torkel, somete a votación la aceptación de Sebastian Bergman en el grupo. Como no tienen nada y no saben de dónde tirar, finalmente aceptan que Bergman entre a ayudar. En ese momento reciben una llamada: se ha encontrado a una cuarta mujer asesinada. Lo que no espera Sebastian es que sea la misma mujer con la que se acostó la noche anterior. Cuando llegan al lugar del crimen, Sebastian se lo explica a Torkel, que le envía de vuelta a la comisaría. Allí Sebastian vuelve a mirar los expedientes de las anteriores mujeres asesinadas y descubre que todas le suenan, porque se ha acostado con todas ellas. Con respecto a la última, descubre horrorizado que le han estado siguiendo y entonces tiene la sensación de que Vanja y su madre también se encuentran en peligro.
Cuando Torkel, Ursula, Vanja y Billy llegan a la comisaría, Sebastian les explica el vínculo que él tiene con todas las víctimas; él es el móvil y la mano que dirige es Hinde, por lo que tienen que trasladarse a Lövhaga a entrevistarse con él. Torkel les envía a Vanja y a Sebastian y en la entrevista Hinde descubre que Sebastian está demasiado protector con Vanja. En este momento, la Unidad de Homicidios sopesa si conviene que Sebastian continúe con ellos. Cuando salen de la comisaría, Sebastian tiene un "flash" y corre tras un coche azul metalizado que también lo había visto aparcado en su casa. Es un hombre alto y delgado con gafas de sol y gorra, que sale huyendo. Además le pide a Ursula que tenga cuidado, otra de las mujeres con las que se acostó y que, en cierto modo, ella sigue enamorada de él. Nadie de sus compañeros lo descubrió nunca.
En cierto momento, Sebastian vuelve a casa de Trolle para pedirle que deje de investigar a los Lithner, pero Trolle le entrega una bolsa con documentos sobre Valdemar, que Sebastian decide no utilizar. Sin embargo, Trolle quiere descubrir el motivo del interés de Sebastian y éste se lo cuenta. Trolle decide ayudarle vigilando la casa de Anna Eriksson. De hecho, descubrirá el nuevo coche del asesino e incluso se introducirá en él, donde perderá la vida. En ese espacio de tiempo, Anna Eriksson ha sido avisada por Sebastian para abandonar Estocolmo, por lo que se aleja de la ciudad. Así el cuarto asesinato no llega a ocurrir nunca. Hinde ya ha descubierto el parentesco entre Sebastian y Vanja y quiere vengarse de la manera más descabellada posible. Sebastian irá avisando a todas las mujeres que recuerda, incluso a Ellinor, una mujer con la que estuvo la semana anterior, a la que sólo se le ocurre presentarse en su casa y vivir con él mientras dure la amenaza. Sebastian comienza a aceptarla y se da cuenta de que es agradable llegar a una casa con alguien que le está sonriendo siempre.
Vanja recibe una llamada de Hinde: le pide que vaya a Lövhaga porque le tiene algo que decir. Sebastian le pide que no lo haga, porque en el fondo se huele que Hinde ha descubierto que Vanja es su hija y la quiere hacer daño. Pero Hinde no le dice nada de eso, sólo el nombre del asesino: Ralph Svensson, un trabajador de la empresa de limpieza de la prisión. Efectivamente descubren todas las pruebas en la casa de Ralph, pero Sebastian sabe que quien ha estado dirigiéndole ha sido Hinde. Pero a estas alturas nadie hace caso de Sebastian, que decide abandonar la Unidad de Homicidios.
Pero ocurre algo: Hinde ha manipulado al director de la cárcel para que le trajera unas pastillas que inducen al vómito y un bote de remolachas, por lo que le tienen que enviar al hospital, pero la ambulancia no llegará a su destino, porque Hinde conseguirá fugarse y preparar a la próxima chica, con ayuda de Roland Johansson, un hombre con el que hizo amistad en Lövhaga y que le ayuda desde fuera. Pero la próxima chica está demasiado cerca de Sebastian para que éste no haga nada, porque Hinde le quiere a él y él tiene que ir a salvarla...

Una de las cosas de las que no he hablado es el motivo por el que alguien se convierte en un psicópata. En el caso de Hinde y Ralph el trauma comienza cuando son unos niños, cuando los adultos se aprovechan de su inocencia de una manera atroz. De ahí la importancia que cobra la figura de Bergman como psicólogo.
Hinde recuerda que cuando era un niño su madre casi siempre estaba enferma y cuando tuvo ocho años ella comenzó a ir a su cuarto y a tocarle, empezó a hacer cosas extrañas para un niño tan pequeño. Cuando todo había terminado, ella se enfadaba y le culpaba al crío de su perversidad, por lo que le encerraba durante horas o días en un cuarto oscuro. Por ello, las mujeres asesinadas tienen un camisón similar al que llevaba su madre y en algún lugar de la casa siempre hay un armario con provisiones para cuando sea nuevamente encerrado.
En el caso de Ralph, cuando su madre murió su padre se casó con una mujer adinerada, y los padres de esta señora se portaron muy bien con el niño, ya que no tenían más nietos. El abuelo le llevaba a sitios variopintos, pero un día le acercó a una casa en el bosque donde se apagaba la luz y aparecían personas desnudas con máscaras, que tocaban sin cesar. Ralph odiaba esto. Desde entonces también tiene miedo a la oscuridad...

LOS AUTORES:

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Michael Hjorth (1963) es uno de los más famosos productores de cine y televisión de Suecia y un guionista muy reconocido, cuyo trabajo incluye los guiones de varias de las películas de Wallander de Henning Mankell.
Hans Rosenfeldt (1964) es el principal guionista de Suecia y el creador de la serie de televisión de mayor éxito escandinavo de todos los tiempos: la premiada serie policíaca "The Bridge", que se emite en más de 170 países.

EL LIBRO:

Título original: Lärjungen
Autores: Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt
Traductora: Claudia Conde
Editorial: Planeta (1ª edición, septiembre de 2016)
Número de páginas: 619
ISBN: 978-84-08-15962-9

Valoración: 10/10

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