miércoles, noviembre 30, 2011

Divina siesta

Me he echado una siesta larguísima. Esta noche me costará dormir. Aunque no ha sido tan larga cuando he mirado el reloj de la pared. Ha cundido tanto que, al abrir los ojos y sentir que había dormido tanto, pensaba que era mucho más tarde.
Si hiciera un esfuerzo, creo que podría recordar lo que estaba soñando cuando ha sonado el teléfono y he pensado que no iba a cogerlo.

Me pregunto qué estará haciendo él. No es difícil deducirlo, sólo que me gustaría abrazarle ahora. Quiero perderme en esa mirada perfecta...

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