domingo, noviembre 27, 2011

No era el momento de marchar

Venía a las tres a casa cuando le he visto. Ya estaba en el coche, pero he vuelto a aparcar. Casi tres horas con él. Me gusta su forma de ver la vida. Siempre consigue que vea las cosas de otra manera. Pero también me ha dicho otras cosas... Mañana hablaré de ello, que ahora es tarde.

Es un ángel. Es tan adorable. Me voy a dormir, a soñar con él.

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