martes, noviembre 22, 2011

El agridulce sabor del otoño

Me gusta el otoño, pese a que es la antesala del invierno. Adoro esos colores rojizos de las viñas a los lados de la carretera, adoro los acres de los campos, los verdes de los árboles perennes. Adoro incluso los días de lluvia. Y me gusta salir a caminar bajo la lluvia, sentir esos aromas a frescura a mi alrededor.
Ya ni siquiera hay días grises. Cuando veo el color del cielo siempre pienso en un ángel de mirada perfecta y es inevitable no sonreír. Su imagen me trae calma y fuerza. Su presencia me reconforta. Y los sueños donde aparece él siempre son perfectos.


Estamos a un paso de diciembre. Hace unos días pasaba por la plaza del Ayuntamiento y observé que ya estaban poniendo las casetas de madera del mercado medieval. Me pareció que era demasiado pronto y entonces me di cuenta de que estamos terminando noviembre.

Me pregunto dónde estará él...

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