
De todas partes las piedras silbaban contra el poste. La mayoría dio en el blanco. La mujer no chillaba, pero pronto se elevó un alarido de la muchedumbre. Un hombre corpulento había encontrado una pieza particularmente buena -grande y angulosa- y la lanzó con todas sus fuerzas después de haber apuntado con precisión al cuerpo de la mujer. Le alcanzó justo en el vientre con tal violencia que la primera sangre de la tarde atravesó la burka. Eso fue lo que provocó el griterío de la multitud. Otra piedra del mismo tamaño le atinó en el hombro, haciendo brotar tanta sangre como aplausos.
Por más que lo leo no me cabe en la cabeza que exista en el mundo algo tan brutal como la lapidación. Aparte de ser una acción vil y retrógrada me resulta demasiado extraño que este método de castigo se siga practicando hoy en día. Es algo muy triste.
Por más que lo leo no me cabe en la cabeza que exista en el mundo algo tan brutal como la lapidación. Aparte de ser una acción vil y retrógrada me resulta demasiado extraño que este método de castigo se siga practicando hoy en día. Es algo muy triste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario