Bajo este sol primaveral es difícil no sentirse a gusto en la calle, a pesar de las riadas de gente en todos los lugares por donde pasas.
Si quieres ir a un parque estará invadido por personas con planos mirando las fachadas de los edificios que les rodean. Si pasas por la Plaza Mayor es posible que te encuentres con grupos de turistas japoneses haciéndose fotos con sus cámaras de última generación. Si pasas junto a la Pontificia que, excepcionalmente en días como hoy tiene su puerta principal abierta, verás apostados en las escaleras jóvenes que miran la Casa de las Conchas mientras algún profesor (seguramente de Arte o Historia) les describe lo que ven.
Y caminas entre los japoneses, las excursiones de adolescentes, grupos del Inserso, familias que han venido a pasar el fin de semana... Pero lo que más se ve son parejas... de todas las edades. Casi todas caminan a un ritmo distinto, no les importan tanto los monumentos sino estar a gusto con la persona con la que van. Es fácil encontrárselas en la Rúa Mayor, en dirección al romántico Huerto de Calisto y Melibea. Y es que el tiempo acompaña.
Si quieres ir a un parque estará invadido por personas con planos mirando las fachadas de los edificios que les rodean. Si pasas por la Plaza Mayor es posible que te encuentres con grupos de turistas japoneses haciéndose fotos con sus cámaras de última generación. Si pasas junto a la Pontificia que, excepcionalmente en días como hoy tiene su puerta principal abierta, verás apostados en las escaleras jóvenes que miran la Casa de las Conchas mientras algún profesor (seguramente de Arte o Historia) les describe lo que ven.
Y caminas entre los japoneses, las excursiones de adolescentes, grupos del Inserso, familias que han venido a pasar el fin de semana... Pero lo que más se ve son parejas... de todas las edades. Casi todas caminan a un ritmo distinto, no les importan tanto los monumentos sino estar a gusto con la persona con la que van. Es fácil encontrárselas en la Rúa Mayor, en dirección al romántico Huerto de Calisto y Melibea. Y es que el tiempo acompaña.
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