Hoy he visto un globo a lo lejos. Me ha sorprendido porque pensaba que en esta época no surcaban el cielo. Y si hubiera estado más cerca le hubiera hecho una foto, pero se veía como una pequeña lágrima oscura a lo lejos, y entre nubarrones oscuros. Porque, aunque haya salido el sol, el globo se encontraba entre nubes de tormenta.
Subir a un globo es una de las cosas pendientes que tengo. Lo decidí desde que, hace unos años, le regalé un viaje en globo a mi hermano por su cumpleaños. Y, como no era cuestión de que subiera solo, tuve que ampliar el regalo a mi cuñada. Mi hermano me dijo que era uno de los mejores regalos de cumpleaños que le habían hecho nunca y que las sensaciones son extraordinarias. Me guardé el teléfono del que contrata viajes en globo de esta zona. Y si todavía no he montado en globo es porque me da un poco de vértigo.
Así que desde primavera hasta ahora los contemplo surcar el cielo y cualquier día subiré a uno. Supongo que tiene que ser una experiencia única, aunque el aterrizaje debe ser también algo aparatoso.
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