
Este fin de semana he tenido tiempo para pensar. Y he
llegado a la conclusión de que a veces no conviene pensar ni plantearse ciertas cosas.
Lo que ocurre es que inevitablemente busco razonamientos para todo lo que
ocurre en mi vida, y no puedo evitar buscar los motivos por los que pasa una
cosa u otra. También intento visualizar las consecuencias, pero esto es ya por
contagio del trabajo, porque antes de decir algo tengo que saber las posibles
consecuencias. Supongo que aquí estriban las responsabilidades de cada persona y por qué se
hacen las cosas de una manera u otra.
Un día de la noche a la mañana sientes que hay una conexión
brutal con otra persona. He intentado rememorar a ver si en mi pasado me había
ocurrido algo parecido, si había tenido un vínculo similar con alguien, y la
verdad es que si hubiera ocurrido algo así lo recordaría. Lo cierto es que algo
así me abruma. Mi conclusión es que ese tipo de relaciones se dan entre almas
gemelas, es decir, que si nos ponemos uno enfrente del otro hay muchas semejanzas
y pocas diferencias. Contagiada por la literatura y el cine, supongo que
siempre he asociado almas gemelas a personas enamoradas, pero no, en realidad
no es así o no siempre es así. Simplemente creo que son personas afines y esa
afinidad surge de una manera espontánea y natural. Supongo que me abruma porque
nunca me había pasado con nadie y en un tiempo tan relativamente breve. Y esto
me llena de incertidumbre.
Supongo que la incertidumbre llega de la mano del desconocimiento. Al final, vuelvo a estar como al principio: mejor
disfrutar del momento y no plantearse nada más.
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