El día de mi quintada me encuentro en casa y en realidad no sé muy bien dónde estoy. Ni siquiera sabía si llegaría sana y salva y por la calle la gente se paraba al verme el pañuelo y luego me decían: "Pues sí que estás blanca".
Llevas semanas esperando a disfrutar de la quintada y en el día marcado sientes que no estás bien. Hasta en dos bares me he tenido que sentar porque me mareaba. No sé si era un bajón de tensión o qué, lo cierto es que la segunda vez he optado por venir a casa. Lo que más miedo me ha dado es el sudor frío de la espalda.
Así que, sintiéndolo mucho, para estar de fiesta hay que estar bien, y como yo no lo estoy he regresado a casa a tumbarme.
Ya llegarán otras quintadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario