
Durante tres años, la ventana de mi habitación del Colegio Mayor en Salamanca daba al Huerto de Calixto y Melibea. Se trata de un jardín vigilado donde van los amantes a plasmar su amor, por lo general jóvenes enamorados que se roban besos entre las incalculables flores del lugar. Me gustaría ver el pozo que hay en el centro, tal cual está ahora, tras la repercusión de la novela Tengo ganas de ti, de Federico Moccia, con esos candados que simbolizan el amor.

El huerto nos recuerda a la archifamosa obra de Fernando de Rojas, La Celestina, y muchos son los jóvenes que se pasean entre las plantas para jurarse amor eterno. Como prueba de ese juramento, en la actualidad se pone un candado en el arco del pozo y se arroja la llave del candado al fondo.
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