He pasado innumerables veces por la Plaza Mayor de Salamanca, he paseado por allí, me he dejado llevar... y nunca había hablado de ella. Para mí es la plaza más bonita de España, una plaza que tiene recuerdos de otros siglos, una plaza que siempre llevo en mi corazón.
Hablar de la Plaza Mayor de Salamanca me duraría días y días y días. Así que a grandes rasgos diré que se construyó en el siglo XVIII, es de estilo barroco y fue diseñada por el arquitecto Alberto Churriguera.
Durante siglos, en el centro había unos jardines que fueron anulados en el siglo XX, se ha utilizado como plaza de toros y en mi época había bancos de piedra para sentarse. Cuando en noviembre paseé por allí descubrí que se habían quitado los bancos de piedra y que ya únicamente es un espacio para pasear, centro neurálgico de la ciudad.
En su fachada principal se aloja la sede del Ayuntamiento y, bajo sus arcos, la gente queda a diversas horas. Está prohibido comer en la plaza. En sus primeras plantas tiene restaurantes y hoteles. Y entre los arcos hay medallones de personajes históricos. Pero falta uno.
Cuando estudiaba en Salamanca, en una de las esquinas se encontraba el medallón de Franco. Todos los días aparecía con pintadas y manchones. Pero hoy en día de ese medallón ya sólo queda la orla circular, la efigie de Franco ya no existe, entiendo que por la Ley de Memoria Histórica.
Unamuno definió la Plaza Mayor como "cuadrilátero irregular asombrosamente armónico". Y es que nunca te cansas de mirar alrededor. Lo dicho: la plaza más bonita de España.





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