En plena plazuela del Corrillo, junto a una de las entradas de la Plaza Mayor viniendo desde la Rúa Mayor, se encuentra el Café La Platea, uno de los lugares que yo visitaba a menudo cuando estudiaba en Salamanca.
Me gustaba esa cafetería porque tenía las paredes llenas de cuadros, porque allí se exponían obras de artistas locales poco conocidos. Y mirar las paredes era un placer para los sentidos.
También en esta visita a Salamanca entré varias veces. Esta vez se exponían cuadros de edificios salmantinos. Algún día desayuné allí y otras veces me encontré grupos de gente viendo los partidos del mundial.


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