domingo, enero 15, 2023

Viaje a Salamanca: El Palacio de Monterrey


Cuando era estudiante en Salamanca, el Palacio de Monterrey siempre estaba cerrado. Impresionaba la arquitectura del edificio, y todo el mundo sabía que era propiedad de la Duquesa de Alba, pero jamás hubiera pensado que un día podría entrar a verlo. No fue en aquella época, sino más tarde, en noviembre de 2022, cuando pasaba por allí y vi que estaba abierto al público.

De estilo plateresco, fue levantado por don Alonso de Acevedo y Zúñiga, tercer Conde de Monterrey, en el siglo XVI. La construcción final no es más que una parte del proyecto original, que era mucho más grande e imponente, ya que el conde murió dejando a un niño de corta edad.

En la fachada principal se incorporaron una serie de cresterías y chimeneas de inspiración francesa, que contrastan con el carácter medieval de su interior. En las esquinas de los torreones se pueden apreciar los escudos de armas de los condes de Monterrey.

El palacio se incorporó a la Casa de Alba con el matrimonio de Catalina de Haro y Guzmán, Condesa de Monterrey y Marquesa del Carpio, con don Francisco Álvarez de Toledo y Silva, duque de Alba.

Durante el siglo XX el edificio se mantuvo cerrado. Fue el duque Jacobo Fitz-James Stuart, quien heredó el palacio, y lo acondicionó para abrirlo al público, tal y como se puede ver hoy en día.

Vistas de la Universidad Pontificia y de la Calle Compañía desde uno de los torreones

En el interior no se pueden hacer fotos, excepto en el torreón. Hay una escalinata noble, junto a una ingente cantidad de objetos decorativos, y también fotos familiares de los miembros de la Casa de Alba. Una de las cosas más impresionantes del interior es la parte que no es noble, es decir, que el visitante tiene acceso a las celdas de los criados, un pasillo estrecho con puertas a las habitaciones de los criados, y puedes imaginarte cómo pudo ser la época en que aquel pasillo estaba ocupado. Además, se pueden visitar las cocinas, que se nos crean una nostalgia de otros siglos, pero a la vez están preparadas para cocinar cualquier cosa.

Al menos hay dos personas que siguen ocupándose de que el palacio esté a punto por si un día llega algún miembro de la Casa de Alba.

Y hay que tener en cuenta que no muy lejos de allí estuvo viviendo de alquiler Miguel de Unamuno, por lo que muchos días abría el balcón y se encontraba con las vistas del magistral palacio. Al palacio de Monterrey le escribió muchos versos:

Torre de Monterrey, cuadrada torre,

que miras desfilar hombres y días,

tú me hablas del pasado y del futuro

Renacimiento.

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