Hay en la Plaza Mayor de Salamanca, en un rincón muy transitado, un lugar que se llama Café Novelty. Decorado como los viejos casinos de la posguerra, donde indudablemente entraban las personalidades de la ciudad, el Café Novelty hoy conserva esos aires de antaño.
Allí tomaba café, siempre en la misma mesa, uno de los novelistas más célebres de Salamanca, don Gonzalo Torrente Ballester. Y allí, en la misma mesa donde él se sentaba, se erigió una estatua que le ha inmortalizado para siempre.
**Reconozco que me asusté el primer día, porque tenía en mis pensamientos que el Café Novelty estaba en otro lado de la Plaza Mayor y, en su lugar, me encontré un recinto cerrado a cal y canto. Me asusté por si el Novelty hubiera cerrado sus puertas, como otros tantos lugares que aguantan el paso de los siglos, pero que no se modernizan. Pero no, entonces recordé que el Novelty estaba en otra esquina de la plaza. y allí me tomé un café, junto al gran Don Gonzalo.



1 comentario:
Son lugares especiales, todo un café con sabor a antaño. Besos
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