En una de las esquinas de la Plaza Mayor, en un primer piso y con unas vistas de lujo, se ubica el mítico Mesón Cervantes. Sus ventanas dan a la plaza, allí se puede tapear o te puedes sentar a cenar.
Mi primera noche en Salamanca cené allí.
El restaurante del Mesón Cervantes tiene una decoración exquisita de otros siglos, imágenes de antaño de la Plaza Mayor, aperos agrícolas y un sinfín de recuerdos que nunca te cansas de mirar.
En aquella cena, cuando pedí vino tinto, el camarero me nombró en primer lugar los Riojas y le dije que mejor algo de la zona, creo recordar que era uno de Toro (de cuyo nombre no me acuerdo).
Y para cenar pedí farinato y huevos fritos. El farinato es una comida típica, una especie de pasta hecha a base de chorizo y picadillo, que en realidad llena bastante.
Lo cierto es que cené de lujo y en un lugar que también me traía recuerdos. Pero ojo con beber mucho aquí, que alguno ya ha caído rodando por las escaleras...




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