Cuando uno visita Salamanca descubrirá la calle Bordadores, donde una plaza informa que en esa casa vivió y murió el célebre escritor Don Miguel de Unamuno. Es fácil encontrar la casa, porque enfrente hay una pequeña plaza con una estatua de Unamuno.
Aunque Unamuno no era de Salamanca, se hizo a esta ciudad como si fuera su ciudad natal. Por algo dicen que uno no es de donde nace, sino de donde pace.
Hoy en día la casa donde murió no está abierta al público, es de una familia y ni siquiera hay un objeto personal de Unamuno allí. Sus enseres personales, sus muebles, sus escritos e incluso casi la totalidad de su biblioteca fueron trasladados a la Casa-Museo Unamuno, que se encuentra en la antigua Casa Rectoral, junto a la Fachada de la Universidad.
Y es que antes de llegar a su última morada en la calle Bordadores.
Unamuno llega a Salamanca por primera vez el 1 de octubre de 1891, tras haber conseguido una cátedra en Lengua Griega y coincidiendo con el inicio del curso universitario. Unamuno activó la vida cultural en Salamanca, convirtiéndose en uno de los contertulios habituales en el Café Novelty. Desde aquella terraza, Don Miguel observaba la Plaza Mayor de Salamanca.
En 1900, con sólo 36 años, el ministro le nombra a rector de la Universidad de Salamanca, cargo que ostentó hasta en tres ocasiones. Y en este año, como rector de la Universidad, marcha a vivir a la Casa Rectoral, que hoy alberga la Casa-Museo Unamuno con sus objetos personales.
Nada más entrar, nos encontramos con un Salón Rectoral. Unamuno decidió usar este espacio para actos de acogida y protocolo. Sin embargo, a medida que la familia iba creciendo decidió tabicar este espacio para disponer de un despacho donde trabajar en silencio y con espacio suficiente para los libros de su biblioteca. En la pared preside uno de los cuadros más famosos del escritor, donde aparece con la ciudad de Salamanca al fondo.
A lo largo de las estancias de la casa nos encontramos una serie de esculturas y cuadros donde aparece Unamuno. Pero también manuscritos.
También aquí se muestra un escrito sobre lo que pasó en el paraninfo de la Universidad aquel 12 de octubre de 1936. Don Miguel fue invitado por Carmen Polo y no tenía intención de hablar, de hecho sólo apuntó unas pocas palabras en una hoja. Nadie apuntó nada, nadie sabe nada de lo que ocurrió ahí dentro, cuando Unamuno se levantó, se acercó al estrado y comenzó: "Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque para convencer hace falta persuadir, y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha: razón y derecho". Es importante este discurso, aunque no ha trascendido, porque poco después falleció Unamuno en extrañas circunstancias.
Don Miguel siempre tenía un trozo de papel en un bolsillo. Le gustaba mucho hacer figuras de papel y en esta casa hay un claro ejemplo de las innumerables figuras que fue haciendo a lo largo de su vida.
En la planta superior del edificio nos encontramos con su enorme biblioteca, con ediciones originales. Unamuno siempre leía en versión original, fuera el idioma que fuera. No se encuentra aquí toda su biblioteca, sino que hay una parte en el ático del edificio, donde se encuentran las salas de documentación e investigación sobre la vida y obra de Don Miguel de Unamuno.
También se encuentra ahí la mesa camilla donde apareció muerto tras recibir una extraña visita, y que fue traída desde la casa de alquiler de la calle Bordadores donde murió.
En esta sala se encuentran los balcones que sujetan la parra de la casa familiar, a la que Unamuno dedicaría uno de sus más famosos poemas:
"El sol de otoño ciernes de mi alcoba
en el ancho balcón, rectoral parra
que de zarcillos con la tierna garra
prendes su hierro...".
También se ha recreado el despacho de Unamuno. Parece como si fuera a sentarse en cualquier momento. Ahí se encuentra su máquina de escribir, su pipa, sus cachava, su orla de la Universidad, su toga, y hojas manuscritas.
En otra habitación se encuentra una réplica exacta con los muebles reales de su dormitorio: una cama con una colcha bordada, un atril que movía porque adoraba leer desde la cama, un armario con varios trajes y boinas, y un cuadro con una fotografía donde aparece Don Miguel leyendo en la cama.
También se encuentra su vieja maleta, algo desgastada en los bordes, un antiguo aguamanil, una mecedora donde adoraba sentarse a leer... Hay infinitos objetos que Unamuno utilizó en vida y que se encuentran en esta Casa-Museo, pero mi viaje termina aquí.
Merece mucho la pena visitar esta casa y recordar a personaje tan erudito...













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