sábado, enero 27, 2007

Y entonces...


Y entonces llega de nuevo esa sensación...
Una sensación que hacía mucho que no sentía o simplemente no quise que llegara, poniendo incluso trabas. Y ahora no puedo controlarla.

Iba caminando por la calle, con el pelo mojado, hacía un frío intenso. Pero no me daba cuenta del frío ni de las gotas que mojaban la capucha ni de las lágrimas que pujaban por salir. De repente no eran las calles empedradas de Salamanca ni los ventanucos enrejados. De repente no había edificios de piedra ni las inscripciones rojas* en las paredes de las casas. De repente estaba en otro lugar, muy lejos... Hacía calor y el sol lucía en alto. No había edificios. Me he perdido en ese lugar lejano.

*Los edificios del centro de Salamanca están construidos con piedra de Villamayor, de color dorado y muy parecida a la piedra sillar, y en sus paredes tienen inscripciones de color rojo. Están hechas con sangre de toro.

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