
No suelo echarme siesta casi nunca pero hoy el sueño me ha vencido. Y lo recuerdo, aunque no con muchos detalles. El caso es que al recordarlo me he dado cuenta también de que es un sueño que se repite desde hace mucho.
Se ve una calle, llena de bares y puestos a lo largo de ella. Y se ven los turistas, con planos, buscando restos artísticos de Salamanca. Los restos que se ven a lo lejos son muy parecidos a los del foro romano. Sé que no pertenecen a Salamanca, pero estoy en Salamanca, pues en esos momentos yo también tengo un plano.
Esa calle llena de puestos se corresponde más con un bazar árabe. No hay nada parecido aquí. No los restos en ruinas que se ven a lo lejos, mire donde mire, ni una calle llena de puestos por todos los sitios, terrazas, jardines y tiestos en plena calle, que es peatonal.
Hace calor. Era tan real y me he metido tanto en el sueño que me he despertado con ganas de salir a la calle, pensando que ya era primavera y lucía el sol. Sólo he tenido que mirar por la ventana para terminar de despertarme.
Al recordarlo, recuerdo esas ruinas en otros sueños, que hasta hoy no había recordado. Tampoco estoy en esa ciudad como turista, sino que vivo ahí, a pesar de que lleve el plano. Todas las veces se me acerca gente preguntando por algún lugar y yo siempre contesto: "Mire alrededor".
Me gusta recordar los sueños, aunque sean inexplicables.
Se ve una calle, llena de bares y puestos a lo largo de ella. Y se ven los turistas, con planos, buscando restos artísticos de Salamanca. Los restos que se ven a lo lejos son muy parecidos a los del foro romano. Sé que no pertenecen a Salamanca, pero estoy en Salamanca, pues en esos momentos yo también tengo un plano.
Esa calle llena de puestos se corresponde más con un bazar árabe. No hay nada parecido aquí. No los restos en ruinas que se ven a lo lejos, mire donde mire, ni una calle llena de puestos por todos los sitios, terrazas, jardines y tiestos en plena calle, que es peatonal.
Hace calor. Era tan real y me he metido tanto en el sueño que me he despertado con ganas de salir a la calle, pensando que ya era primavera y lucía el sol. Sólo he tenido que mirar por la ventana para terminar de despertarme.
Al recordarlo, recuerdo esas ruinas en otros sueños, que hasta hoy no había recordado. Tampoco estoy en esa ciudad como turista, sino que vivo ahí, a pesar de que lleve el plano. Todas las veces se me acerca gente preguntando por algún lugar y yo siempre contesto: "Mire alrededor".
Me gusta recordar los sueños, aunque sean inexplicables.
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