Siendo miércoles ya, se cumplirá una semana desde que llegué aquí. Estoy más sensibilizada. Quizás porque Margarita siempre me recuerda que "el día de hoy ya no vuelve". Quizás porque me cruzo cada día con viejitos que siempre me saludan. Me recuerda un poco al Colegio Mayor donde pasé mis primeros años en Salamanca, sólo que a otro nivel, ya que la mayoría son ancianos.
He aprendido algo muy importante: aunque algunos de ellos no estén el próximo año aquí, no tienen miedo al final. Es como si esperaran a la Siniestra Señora con paciencia y valentía, como si comprendieran que ellos ya están en el trayecto final. Es como una especie de aceptación.
Sólo quedan cinco días para seguir disfrutando de esto. Está siendo enriquecedor.
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