Cuando era pequeña tenía un libro que adoraba, aunque ni siquiera lo hubiera leído, pero había visto muchas veces la película. Tiempo después lo leería en varias ocasiones. Me gusta mucho la historia.
El título viene a describir a las cuatro jóvenes que están convirtiéndose en mujeres, unas casi mujercitas. Por lo que descubrimos sus primeros amores, la cantidad de tareas domésticas que han de realizar, lo costoso que es abrirse paso en un mundo de hombres, sobre todo porque la figura paterna no está presente en casi toda la novela. Se trata de una novela muy feminista, pese a que la época remite a mediados del siglo XIX.
Meg, Jo, Beth y Amy eran 4 hermanas que vivían con su madre, ya que su padre se había ido a la guerra a luchar.
Era víspera de Navidad, ninguna tenía regalo y se lamentaban por ser pobres, además tenían que donar sus ganancias a la guerra.
Todas estaban hartas de lo que hacían todos los días: Meg porque tenía que cuidar y enseñar a niños, Jo porque tenía que hacerle compañía a una anciana que todo el día la estaba fastidiando, Beth tenía que arreglar y hacer las labores de la casa y, cuando todas se quejaban, se escuchaba la voz de Amy quejándose de que todos los días tenía que ir a la escuela. Así que Jo comenzó a silbar y Amy la hizo callar, diciéndole que eso era cosa de hombres y que detestaba a las chicas que hacían eso y comenzaron a pelearse, pero Meg le indicó a Jo que ya era mayor como para comportarse como chico, pero ésta no le hacía mucho caso y continuó silbando.
Meg tenía 16 años, Jo tenía 15, Beth tenía 13 y Amy era la más pequeña.
Después de hablar, las cuatro hermanas decidieron que todas emplearían su dinero en un regalo para su madre para entregarle en Navidad.
En la mañana de Navidad cada una encontró un libro debajo de sus almohadas que leyeron con calma.
Pocos días después llegó una invitación para ir a una fiesta a la que asistirían Meg y Jo, a pesar de que Amy también quería ir, pero no tenían mucho que ponerse porque seguían siendo pobres.
En el baile a Meg todos la invitaban a bailar y Jo se quedaba sentada, cuando de repente vio que un joven se le acercaba y se escondió en otra habitación, donde se encontró a Laurie, el nieto del vecino, y estuvieron charlando y riéndose, hasta que terminaron bailando. Cuando se sentaron, se les acercó Meg porque no aguantaba más los zapatos y le dolían muchísimo los pies. Laurie se ofreció a llevarlas en el coche de su abuelo.
Era un día en que había nevado cuando Jo decidió salir a divertirse, ya que dentro de la casa se aburría mucho. Cuando salió vio a Laurie aburrido mirando por la ventana. El joven la invitó a pasar y se divirtieron mucho, y al final Jo lo invitó a ir a su casa. Cuando regresó se lo contó todo a sus hermanas.

El señor Laurence, abuelo de Laurie, le permitió a Beth tocar el piano de su casa y ésta no sabía cómo agradecérselo, así que le tejió unas zapatillas y éste le regaló un pequeño piano.
En la escuela de Amy estaban de moda las limas, así que Meg le dio una moneda a Amy para que comprara unas y las repartiera entre sus amigas. Cuando las compró, el maestro la obligó a tirarlas por la ventana y además le golpeó las manos con una regla de madera. Cuando llegó a su casa y compartió todas sus adversidades en la escuela, su madre escribió una carta al profesor y Jo se la llevó al día siguiente, recogiendo todas las cosas de su hermana.
Una noche Meg y Jo se iban a escapar al teatro con Laurie, pero Amy las descubrió y quiso ir con ellas pero no la llevaron; Jo le dijo que no la llevaban por que ya tenían los lugares reservados y Amy juró que se vengaría de ella, pero Jo no le creyó. Cuando regresaron, Jo no encontraba su libro de cuentos que había estado escribiendo desde la partida de su padre, les preguntó a Meg y a Beth pero ninguna lo había visto, así que supuso que Amy lo tendría, y le preguntó. Amy le dijo que no pero finalmente Amy confesó que lo había quemado; Jo prometió que nunca la perdonaría.
Al día siguiente Jo fue a patinar al hielo con Laurie, Amy los siguió y terminó cayéndose en el hielo; Laurie y Jo la sacaron y Jo se arrepintió de lo que hizo.
A Meg, le invitó una amiga a pasar quince días con su familia, así que decidió marcharse un tiempo. Estando con su amiga, descubrió que en comparación su familia era pobre y miserable. Le prestaron un vestido azul para un baile que le quedaba muy apretado y otro muy escotado, pero era un éxito. Cuando llegó al salón de baile, allí se encontraba Laurie, a quien preguntó si le quedaba bien el vestido. El joven le dijo que no, que ella era una chica sencilla y no una joven vanidosa. Meg se enfadó, pero cuando se le pasó el enojo, se disculpó y pidió a Laurie que no les contara nada a sus hermanas.
Al llegar la primavera, las cuatro hermanas formaban parte de un club que organizaba diversas actividades de entretenimiento. Un día, Jo propuso que entrara Laurie, pero Meg y Amy no querían al ser un chico. Beth les hizo cambiar de opinión y le terminaron aceptando. A Laurie le invitaron a un campamento, donde también invitó a sus amigas. Allí Laurie se confesó con Jo, mientras uno de sus amigos, Ned, se había quedado prendado de Meg.
Al llegar el verano, Mey y Jo no trabajaban, por lo que salían a pasear con su madre. Un día, Laurie las siguió y estuvo con ellas todo el día. Terminaron hablando de lo que querían ser en la vida; Jo explicó que ella quería ser una gran escritora, mientras Meg quería vivir en una casa muy grande y tener tanto dinero como para comprar todo lo que se le antojara, Beth quería quedarse en casa y cuidar de sus padres, mientras Amy quería ser pintura. Laurie sólo quería divertirse, pero de momento tendría que cuidar de su tío.
Unos días después llegó un telegrama donde se decía que el esposo estaba grave y ella debía ir a cuidarlo, así que se marchó. Sus hijas le escribían una carta diariamente donde le contaban lo que pasaba cada día.
Beth iba todos los días a ayudar a una familia que era más pobre que ellas. Un día le pidió a Meg que fuera a ayudarlos al ser la hermana mayor, pero Meg rehusó, explicando que estaba muy cansada. Beth entonces le pidió a Jo que fuera, pero Jo estaba escribiendo y no podía ir. Beth terminó acudiendo ella sola, estaba preocupada porque el niño de la familia tenía escarlatina y murió en sus brazos. Beth se puso enferma. Laurie fue a buscar a un médico, pero Beth empeoró. Llamaron a su madre, pero cuando ésta regresó, Beth ya se había recuperado.
El señor March regresó de la guerra y comprobó que sus hijas habían crecido y que ya nada era como antes: Jo era más femenina, Meg había dejado de ser tan vanidosa, Beth ya no era una muchacha tímida y además se había recuperado, Amy ya no era tan egoísta. Además Meg se había comprometido con John, un amigo de la familia que había cuidado a su padre en la guerra.
En esta novela proliferan la venganza, el amor, la unión y el cariño. Pero sobre todo es una novela familiar.
LA AUTORA:
Louise May Alcott (1832-1888), escritora estadounidense, cuyos libros juveniles se caracterizan por su descripción intimista de la vida y la lealtad familiar. Hija del educador y filósofo Bronson Alcott, nació en Germantown, Pensilvania. Creció en Boston y recibió clases de los escritores estadounidenses Ralph Waldo Emerson y Henry David Thoreau. Mientras sirvió como enfermera en la Guerra Civil estadounidense Alcott escribió cartas a su familia que se publicaron con el título de Apuntes del hospital (1863). Con el fin de mantener su familia, a menudo sumida en la pobreza, también escribió relatos de misterios que se publicaron con seudónimo en varias revistas. Su producción literaria consiste en unos 300 títulos de diversos géneros, pero sus obras más famosas, Mujercitas (1868-1869), una novela autobiográfica de su infancia, y sus secuelas, Hombrecitos (1871) y Los muchachos de Jo (1886), se consideran clásicos. El interés por Mujercitas y su autora en muchos países comenzó con la hermosa versión cinematográfica de 1933, dirigida por George Cukor e interpretada por Katherine Hepburn. En 1949 Mervyn Leroy dirigió otra versión con Elizabeth Taylor como protagonista y en 1994 la directora Gilliam Armstrong vuelve a adaptar la novela esta vez con Wynona Ryder y Susan Sarandon. Cuando se cansó de escribir literatura juvenil escribió Un moderno Mefistófeles (1877), historia de los esfuerzos de una mujer joven para escapar a la seducción de un personaje diabólico con el que su marido ha hecho un pacto faustiano. Esta novela, junto a Un susurro en la oscuridad (1889), de tema similar, se publicaron póstumamente.

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