Leí Robinson Crusoe en la adolescencia, en una edición preciosa que además iba ilustrada. Lo cogí con muchas ganas, aunque al final incluso se me hizo algo pesado, aunque la historia en sí me hizo disfrutar.
Robinson Crusoe es uno de los libros de aventuras más famosos del mundo, escrito por Daniel Defoe en 1791, se considera la primera novela inglesa como tal.
Cuenta la historia del joven Robinson Crusoe que, desobedeciendo los deseos de su padre, embarca en un largo viaje como marinero a bordo de un barco de negocios. Pero una gran tormenta abate el barco en el que viaja, naufragando en una isla deshabitada cerca de Venezuela. Solo y sin medios para escapar, descubrimos sus aventuras en la isla en la que permaneces durante 28 años.
Robinson Crusoe se enmarca en la literatura del siglo XVIII, marcada por la Ilustración y el movimiento romántico, que se caracteriza por su entrega a la imaginación y la subjetividad, su libertad de expresión y su idealización de la naturaleza. La novela incluye características de ambos movimientos y también elementos que estarían presentes en la propia vida de Daniel Defoe, como el sentimiento religioso y la pasión por los viajes. Este amor a la aventura tiene gran presencia en la novela, y se muestra cómo, a pesar de las penalidades que sufre en la isla, el regreso de Crusoe a Inglaterra es anticlimático, por lo que desea volver a su vida de aventuras.
Uno de los temas principales de la novela es la superación de la adversidad y el ascenso del protagonista al gobierno de su entorno. Robinson Crusoe llega a la isla sin nada y acaba dominando tanto a la naturaleza como a los animales. Cuando aparece Viernes ya se considera "el rey" de la isla, y a pesar del afecto que siente por éste, su relación es de señor y lacayo.
Hay varios temas que resultan chocantes con la sensibilidad contemporánea, como son su patente aceptación del racismo, el esclavismo y el colonialismo cultural, circunstancias consideradas normales por la sociedad inglesa de la época. Durante la vida de Daniel Defoe, el Imperialismo británico estaba en plena expansión y, a lo largo de cuatrocientos años, los ingleses esclavizaron a más de veinte millones de personas, la mayoría procedentes de la costa Este de África.
Por ello es frecuente la interpretación colonialista de la novela, incluso al final de la misma se refiere a la isla como una colonia. También se ha considerado que la idealizada relación señor-lacayo entre Crusoe y Viernes representa el Imperialismo cultural donde Robinson Crusoe representa al europeo educado mientras Viernes es el "salvaje" que solamente puede ser redimido de su bárbaro modo de vida a través de su asimilación en la cultura europea. Sin embargo, la postura de Daniel Defoe ante el colonialismo no es totalmente acrítica y durante la novela también condena la conquista española de América.
Otro de los temas importantes en la novela es el religioso y espiritual. Daniel Defoe era un hombre profundamente religioso, educado en el protestantismo presbiteriano, y durante la historia vemos cómo Robinson Crusoe se arrepiente de haberse rebelado contra su padre. Es a partir del momento que acepta con total rendición la sabiduría de Dios cuando comienza a progresar en la isla. Durante el resto de la novela, reza, lee la Biblia y convierte a Viernes al cristianismo.
La obra se publicó en 1791 con el título completo de La vida e increíbles aventuras de Robinson Crusoe, marinero de York; quien tras ser el único superviviente de un barco mercante, náufrago veintiocho años completamente solo en una isla deshabitada cerca de la desembocadura del río Orinoco de América, y posteriormente liberado insólitamente por piratas; escrito por él mismo". Tuvo un éxito inmediato y universal, antes de que finalizara el año el primer volumen había tenido cuatro ediciones y en la actualidad tiene más de 700 versiones alternativas con adaptaciones para niños, traducciones a docenas de lenguas y numerosas adaptaciones cinematográficas y televisivas. Entre las más populares están la película del mismo nombre dirigida por Luis Buñuel en 1954, y la película Náufrago (Ron Howard, 2000).
La trama nos presenta a un muchacho inglés de dieciocho años que se llama Robinson Crusoe. Vive en la ciudad de York durante el siglo XVII. Es el hijo más joven de un mercader de origen alemán, que desea que su hijo se dedique a estudiar leyes y lleve una vida tranquila y modesta, en contra de los deseos del joven, que quiere ser marino.
Crusoe obedece al principio los deseos de su padre, pero finalmente cae en la tentación y se embarca con un amigo en un barco que se dirige a Londres. Sin embargo, una tormenta casi les causa la muerte, disuadiendo a su amigo de volver a embarcarse.
Robinson Crusoe, sin embargo, está decidido a ser marino mercante y vuelve a unirse a otra expedición que se dirige a Guinea, y que resulta ser un éxito. Con el dinero conseguido, planea un segundo viaje, pero no es tan afortunado como el anterior y sufren un ataque por parte de piratas turcos, que le hacen prisionero y le venden como esclavo en la ciudad africana de Salee.
Durante un expedición de pesca, Robinson Crusoe y Xury, otro muchacho esclavo, consiguen escapar y son recogidos por un capitán portugués, que compra al joven como esclavo y lleva a Robinson a Brasil, donde se establece como próspero comerciante y dueño de una plantación.
Entusiasmado por las ventajas del comercio de esclavos, Crusoe se embarca en una expedición esclavista hacia el Oeste de África, pero el barco naufraga en la costa de Trinidad. Crusoe llega a la costa de una isla y se da cuenta de que es el único superviviente.
Busca refugio y comida y vuelve a los restos del barco. Consigue salvar, entre otras cosas, comida, armas y pólvora. Se construye un refugio que irá llenando con muebles rudimentarios y erige una cruz donde inscribe la fecha de su llegada: 1 de Septiembre de 1659. A partir de entonces, hará una marca en la madera por cada día que pase para no perder la noción del tiempo. También comienza un diario, donde anota sus esfuerzos diarios: cómo intenta hacer velas, su suerte al descubrir un grano de trigo germinando, cómo empieza a construir un almacén...
En Junio de 1660 cae enfermo y con la fiebre tiene alucinaciones en las que un ángel le visita, advirtiéndole de que debe arrepentirse de sus pecados. Poco después experimenta una revelación religiosa y decide que Dios le estaba castigando por sus pecados anteriores. Después de recuperarse, Crusoe investiga el terreno y se encuentra un agradable valle donde crecen uvas, que le hace sentirse más optimista sobre su estancia en la isla. Comienza a entrenar a un loro para que hable y toma una cabrita como mascota. Aprende a tejer cestas y a hacer pan y cerámica. Poco después corta un enorme roble y construye una canoa con la que navega alrededor de la isla. Pero unas corrientes le hacen naufragar y se alegra de haber sobrevivido una vez más, tras lo cual pasa varios años en paz en la isla. Deja de escribir un diario porque se le acaba la tinta.
En el sexto año de estancia en la isla, su sorpresa es enorme cuando descubre varias huellas de pies de hombre en la arena. Muy asustado con el descubrimiento, Robinson Crusoe teme que la huella pertenezca a caníbales y decide prepararse para defenderse de ellos. Sus sospechas se confirman cuando encuentra en la playa restos humanos de lo que parece haber sido un festín caníbal.
Un día aparecen treinta caníbales en la playa con dos prisioneros, dispuestos a matarlos y comérselos. Cuando matan a uno de ellos, el otro consigue escapar en la dirección de Robinson Crusoe, que decide ayudarle. Hiere a uno de sus perseguidores y mata al otro. A pesar de la superioridad numérica de los caníbales, Crusoe los hace huir con su arma y toma como sirviente al hombre que ha salvado, que le muestra sumisión total en agradecimiento por su salvación de la muerte. Robinson Crusoe le llama Viernes, por el día en que ha sido salvado.
Robinson Crusoe enseña a Viernes a hablar inglés y algunos conceptos elementales sobre el cristianismo. Viernes, por su parte, le explica que los caníbales se dividen en varias naciones y que solamente se comen a sus enemigos. También le explica que los caníbales que se encontraron retienen a un buen número de españoles, así que deciden construir un barco para ir a rescatarles a la tierra de los caníbales.
Antes de que tengan tiempo para partir, aparecen en la playa veinte caníbales con tres prisioneros, uno de ellos con ropas europeas. Viernes y Crusoe matan a la mayoría de los caníbales y liberan a los presos, uno de los cuales es un español llamado Don Pedro, y el otro resulta ser el padre de Viernes, que se alegra mucho de verle y haberle salvado. Celebran la liberación con una cena y después Crusoe decide enviar al padre de Viernes y Don Pedro a investigar las tierras de alrededor para buscar al resto de los prisioneros. Ocho días después de que se hayan marchado aparece un barco inglés. Viernes y Crusoe observan desconfiadamente cómo once hombres llevan a tres prisioneros a la playa. Nueve de los hombres van a explorar la isla, momento en que Viernes y Crusoe aprovechan para liberar a los prisioneros, uno de los cuales resulta ser el capitán del barco que ha sufrido un motín a mano de Will Atkins, uno de los marineros. Aprovechando el conocimiento de la isla, Robinson Crusoe y Viernes emboscan a los amotinados y los derrotan, dejándoles la opción de elegir entre volver a Inglaterra y ser ahorcados o quedarse en la isla. Aceptan la última opción.
Finalmente, el 19 de Diciembre de 1686, Crusoe se sube al barco que le llevará de nuevo a Inglaterra. Había estado en la isla veintiocho años, dos meses y diecinueve días.
En el epílogo Robinson Crusoe descubre que sus padres habían muerto, pero le quedaba una hermana y sus sobrinos. Luego vuelve a Lisboa a ver al capitán portugués que le informa de que sus plantaciones en Brasil son muy prósperas y que se ha hecho rico con ellas. Tras algunos viajes, se casa y tiene tres hijos. Años después, tras la muerte de su mujer, en 1694 decide viajar de nuevo a su isla. Allí descubre que los españoles la han gobernado bien y que se ha convertido en una próspera colonia, a la que llaman "Isla Robinson".
Robinson Crusoe se considera una novela de aventuras, pero también es un cuento moral y tiene elementos de fábula puritana, géneros en los que se suelen incluir las novelas Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, y Tom Jones, de Henry Fielding.
La novela se divide en 26 capítulos y la historia se divide en tres partes. En la primera, se cuentan las aventuras de Robinson Crusoe antes de llegar a la isla, desde su empeño en ser marino hasta el naufragio. En la segunda, se cuentan los esfuerzos y penalidades que sufre la isla hasta que cae enfermo y su recuperación, renovadas sus creencias religiosas. En la tercera, se cuenta la aparición de los caníbales y de Viernes, y finalmente su regreso a Inglaterra.
La historia está contada en primera persona, es el protagonista el que cuenta su historia desde su decisión de convertirse en marinero, hasta su salida de la isla en la que estuvo cautivo 28 años. Esto facilita el proceso de identificación del lector con el protagonista, resultando las emociones y pensamientos de Robinson Crusoe honestos y cercanos. La narración de los largos años de cautiverio, donde él es el único personaje, resulta tan interesante y cautivadora como cuando se narra el naufragio o el encuentro con los caníbales.
Robinson Crusoe es una historia de aventuras con muchos frentes: piratas, naufragios, motines, caníbales, etc., pero su punto fuerte es la descripción de la soledad humana, la historia de un hombre atrapado en una isla, sin más compañía que sus conversaciones con Dios y donde tiene que resolver las dificultades de la vida diaria sin las ventajas del mundo moderno.
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