A veces, cuando reviso las fotos de mis viajes suelen aparecer imágenes que me llaman la atención.
Tuve suerte porque no llovió cuando estaba en la Acrópolis, pero sí cayó a raudales cuando yo había bajado ya. Arriba tiraba mucho viento y se preveía una buena tormenta…
Y en ese momento, al mirar atrás, diciendo adiós al Pandroseidón vi ese cielo imponente…
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