Mientras esperaba al autobús deseaba que apareciera él, que pasara con el coche camino a su oficina. No ha ocurrido, no, pero tan ferviente era mi deseo que, cuando el autobús pasaba por la rotonda he visto un coche como el suyo, me he fijado en la matricula y EUREKA! He saludado, no se si me habrá visto porque yo ni siquiera he conseguido distinguir sus rasgos.
Lo importante es que ese ángel de alas de plata ha aparecido en el último momento, como un signo de buena suerte. Quería escribirle, Quería decirle:'Has visto el autobús en la rotonda? Ahí iba yo'. Pero se que no le voy a decir nada, aunque ganas no me faltan. Lo importante es que ha aparecido, inconscientemente eso sí, pero ahí estaba.
Como el sutil aleteo de una mariposa que viene a recordarme que él sigue estando aquí dentro, ocupando un lugar central en mi corazón y en mi pensamiento, y habiendo dejado su huella profunda y delicada en mi alma.
Él... Tenía que aparecer. Hay deseos que tanto los deseas (valga la redundancia) que terminan cumpliéndose, aunque todo sea de forma tan fugaz.
Y cambiando de tercio, mi maleta pesa 13,4 kg. Mi padre me debe una cena. Si se acercaba a los 20 pagaba yo, si se acercaba a los 15 pagaba él. Ha perdido. La hemos pesado en la farmacia. Esto quiere decir que aún podré comprar cosas calculando que lo que falta es la mitad de lo que llevo (1/3). Los cálculos matemáticos se me daban mal, pero esas excusas no me sirven ahora: tengo que ser practica.
Belorado. Corto y cierro.
BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@
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