
Tenía tanta sed que hubiera empezado a hacer un agujero en la calle a ver si salía agua. Al final he ido al supermercado a por agua. Ir al supermercado equivale a pasar por la calle de atrás. Y a sonreír de oreja a oreja con sólo ver algo, algo que te lleva a pensar en él.
Entonces he dejado de tener sed. De repente, mi objeto de visión era su coche y mi pensamiento lo ocupaba únicamente él.
En estos momentos siento que está tan próximo que lo suyo sería ir a decirle que nos vayamos de cañas para mitigar la sed. Lo que ocurre es que yo he quedado a las seis por motivos de trabajo y es algo que me urge.
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