
No voy a ponerme a enumerar las veces que pienso en él a lo largo del día (o de la noche), pero sí creo que son más de doscientas. Me quedo con este número para redondear.
Esta semana le he visto tres veces, pero le he 'imaginado' tres mil.
He evocado su mirada, su ternura, su delicadeza, su voz, su nobleza, sus manos, sus risas, su dulzura...
E imagino a cuánta profundidad estará la huella que deja él en mí, y cada vez es un poco más profunda que la última vez...
Doscientas veces es un número que, en el día a día, es posible que se quede corto.
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