miércoles, junio 23, 2010

Recién llegada a casa

¿Qué decir...? Estoy en casa, el punto final a este viaje que ha sido magnífico. Se me hace extraño escribir en este teclado ahora. Tengo el pelo lleno de rizos; mi madre me ha dicho que me queda bien, pero ¿cómo iba a ponerme esta mañana a planchármelo a las seis de la mañana?
Estar en casa es simplemente genial. Aunque, antes de llegar a casa, ha habido dos elementos que me han hecho pensar en una proximidad muy cercana a alguien. Desde el autobús he visto su coche (creo que era su coche) y reconozco que me ha subido la bilirrubina; saberle tan inmediato era una sensación inexplicable. Después, cuando iba al coche con la maleta, me he cruzado con alguien que tiene 'nombre de noble'. Y mi mente ha vuelto a volar.
He llegado al portal y Yoguito se ha vuelto loco. Ahora no me deja en modo alguno, se ha convertido en mi sombra. Mis padres me dijeron que estaba tristón, aunque algunas veces le acercaban el teléfono para que me escuchara. Parece ser que, en cuanto me ha visto, ha cambiado radicalmente, tan contento que se ha puesto.
Tengo una maleta que deshacer y mucho que contar. Más de 2000 fotos del viaje y un millón de recuerdos almacenados. Realmente no me apetece deshacer la maleta, lo que me apetece realmente es tirarme a la piscina, saborear el comienzo del verano aquí. Sin embargo, eso puede esperar, porque hoy sigo de vacaciones. De hecho, es mi último día de vacaciones hasta finales de agosto.
Sólo me queda cambiar el 'chip', pero eso es harto difícil. Necesitaré unos días para descubrir que vuelvo a estar en esta parte, donde aún es de día, y no en la otra, donde hace más de una hora que ha anochecido.

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