Acabo de llegar al hotel. Son las 18.05 de la tarde en Tokio y me siento mogollon de cansada. Todo el dia danzando bajo un cielo plomizo que amenazaba lluvia es harto pesado. Ha terminado lloviendo y aun no he subido a la habitacion, porque tenia que mirar el correo electronico (espero un email urgente, pero parece ser que nunca llega, aunque ayer me dijeron que se enviaria a lo largo del dia de ayer). Tengo los bajos de los pantalones calados y me he comprado un gorro japones despues de haberme mojado el pelo. Asi no los he visto en Espana aun, son mas largos por detras y de ala ancha, de tela, claro.
Hemos hecho un crucero por el rio Sumida viendo algunos de los rascacielos mas importantes de Tokio. Lo que era una pena es que ya llovia sobre mojado y no se ha podido disfrutar lo suficiente.
Hemos comido a las 11.30 de la manana, lo que me ha resultado risible. En la comida he estado hablando con dos americanos de Washington. Iban con los hijos. Uno era realmente colombiano emigrado a Estados Unidos. Me ha resultado gracioso cuando me ha dicho: "El morenito es mi hijo", porque el otro era rubio de ojos azules, como su padre. Me ha comentado, ademas, que despues de 40 anos en USA ha perdido mucho de su lengua materna y por eso le agradaba poder hablar con alguien en espanol. La verdad es que hablaba castellano bien, no sabria decir que es lo que ha perdido, aunque realmente lo ha re-aprendido, segun me ha explicado.
Mi autobus estaba lleno de americanos de todos los puntos de USA. Una senora que iba con dos ninos con sendos Pikachus en las manos y con la abuela me ha dicho que estuvo de crucero en el Mediterraneo y que habia estado unos dias en Espana, que le gustaba mucho la comida. El guia les ha despedido en Pokemon Center, porque los ninos querian ir alli.
Y bien, esto es una gozada. Voy a la ducha, porque tengo los pies helados. Y es casi la hora de cenar. Manana creo que vamos al santuario de Nikko, un enorme santuario a las afueras de Tokio.
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