
Se trata de una sátira animal, una fábula mordaz que satiriza el sistema corrupto del régimen socialista soviético durante la época de Stalin.
En su origen, el ideario del Animalismo parece ser mejor que
lo que tenían, aunque tienen que trabajar más y las herramientas y máquinas de
la granja están pensadas para seres humanos sobre dos patas.
El régimen stalinista está formado por una serie de cerdos
(otra imagen para denominar despectivamente ‘cerdo’ a Stalin), ya que los
cerdos son los más inteligentes de la Granja.
Cuando los animales expulsan a los humanos de la granja y
crean un sistema de gobierno propio, éste acabará convirtiéndose en una tiranía
brutal.
George Orwell, que era socialista democrático y miembro del
Partido Laborista Independiente inglés, fue muy crítico con Stalin.
Escribió la novela durante la Segunda Guerra Mundial, fue
publicada en 1945, pero no empezó a ser conocida por el público hasta bien
entrados los años 50.
La obra constituye un análisis sencillo sobre la corrupción
que engendra el poder, en cualquier nivel, por lo que la obra posee un doble
mensaje, ya que el mensaje del libro trasciende el caso particular del régimen
soviético.
Los animales de la ‘Granja Manor’, alentados en su día por
el cerdo Viejo Mayor, que antes de morir explicó a todos los animales su visión,
llevan a cabo una revolución por la que consiguen expulsar al señor Jones y
crear sus propias reglas, Los Siete Mandamientos, que escriben en el muro del
establo:
- Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
- Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es amigo.
- Ningún animal usará ropa.
- Ningún animal dormirá en una cama.
- Ningún animal beberá alcohol.
- Ningún animal matará a otro animal.
- Todos los animales son iguales.
Cuando echan al señor Jones de la Granja el momento simboliza
la época en que los Zares fueron expulsados de Rusia y se vieron obligados a
huir.
El Viejo Manor representa a Marx y los Siete Mandamientos se
basan en el Manifiesto Comunista. Aunque en la figura del Viejo Manor también
se descubre a Lenin, al cuestionar la situación actual de la Granja , convirtiéndose en
el ideólogo de la revolución.
La granja pasa de llamarse ‘Granja Manor’ a ‘Granja Animal’.
Al principio, es más próspera incluso que cuando la administraba el señor
Jones. Con el paso del tiempo, los cerdos, que se habían autoproclamado los líderes
por su inteligencia superior al resto de los animales, empiezan a abusar de su
poder y manipulan los Mandamientos en su propio favor. Dos de estos cerdos,
Snowball y Napoleón, se erigen como líderes, pero sus diferencias son
plausibles, hasta que un día Napoleón lanza sus perros contra Snowball, por lo
que éste huye de la granja.
Snowball representa a Trotsky y Napoleón representa a
Stalin.
A partir desde el momento en que Snowball desaparece de la Granja , Napoleón se
convierte en el único Líder y los cerdos se constituyen como una clase de élite
dentro de la Granja
(lo que vendría a ser el Politburó). El resto de animales se encuentran bajo la
dictadura de Napoleón, amenazados por los perros del Líder, que él mismo ha
amaestrado (policía secreta, la
NKVD ).
A medida que transcurre la novela, los cerdos adoptan los
propios defectos del hombre, así como todas las costumbres contra las que habían
luchado en la Rebelión. A
medida que va pasando el tiempo, se efectúan numerosos cambios en los Siete
Mandamientos, para justificar las medidas que adopta Napoleón y las actuaciones
de los cerdos, tanto que los cerdos terminarán incumpliendo los Siete
Mandamientos originales en su totalidad.
- Ningún animal dormirá en una cama con sábanas.
- Ningún animal beberá alcohol en exceso.
- Ningún animal matará a otro animal sin motivo.
Poco a poco, los Siete Mandamientos van desapareciendo por
orden de Napoleón y con la complicidad del resto de los cerdos.
Al final, los cerdos modifican también sus conductas, se
visten con las ropas humanas del señor Jones y aprenden a caminar sobre sus
patas traseras.
Los cerdos cuentan con Squaler, que se trata del cerdo que
da la cara respecto a las actuaciones de Napoleón y el resto de los cerdos, es
el encargado de convencer al resto de los animales sobre los actos de Napoleón,
ya que cuenta con gran habilidad retórica y con facilidad de palabra. Lo que
hace en realidad es manipular al resto de animales con argumentos sospechosos
que les hacen dudar. Podría representar a la prensa soviética partidaria de
Stalin.
Tras un ataque de los humanos del resto de las granjas que
es repelido por los perros de Napoleón, los granjeros de los campos vecinos
deciden mantener relaciones amistosas con los animales de la Granja Animal , felicitando a
Napoleón por el éxito económico de la finca: los animales de Granja Animal
trabajan largas jornadas, alcanzan elevados niveles de productividad, se
contentan con raciones minúsculas de comida y jamás se quejan ante los cerdos. El
señor Frederick representa a Hitler, y se puede contemplar incluso el momento
exacto en el que el ejército alemán sitió Moscú durante la Segunda Guerra Mundial. El
señor Pilkington representa a Churchill.
Finalmente, Napoleón invita a los humanos a almorzar en la Granja , mientras son
observados por el resto de animales, que advierten que los cerdos han adoptado íntegramente
la conducta y el aspecto de los humanos, tal y como describe en el párrafo
final de la novela:
“Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro”.
Al final de la obra, la dictadura de Napoleón y sus
seguidores se consagra cuando los animales preguntan al burro Benjamín (uno de
los pocos que aún sabe leer) sobre cuál es el único mandamiento que queda
escrito, que ha sido convenientemente modificado por los cerdos:
- Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más
iguales que otros.
Otros animales que aparecen en la novela son dignos de mención,
porque son claras figuras representativas del régimen stalinista.
Boxer, el caballo, siempre convencido de trabajar más y
traicionado por Napoleón, representaría al proletariado ruso.
Las ovejas, analfabetas y apolíticas, sumisas al 100%,
personifican al campesinado. Para ellos y para los animales menos inteligentes
se ingenian consignas sencillas, como “Cuatro patas sí, dos no”, que siempre
repiten, sobre todo al final de los discursos de Napoleón.
El cuervo Moses representa a la Iglesia Ortodoxa rusa, que además
se mueve al sol que más calienta, al desaparecer primero con los Zares y
aparecer casi al final de la novela, para congraciarse con el nuevo régimen.
El burro Benjamín representa a la clase intelectual, que es
consciente todo el tiempo de las manipulaciones de Napoleón, pero no toma
cartas en el asunto, limitándose a observar sin intervenir.
La novela termina con un juego de naipes entre los granjeros
humanos y los cerdos, donde terminan discutiendo, lo que podría representar ya
los primeros pasos de lo que llegaría con la Guerra Fría.
Es un libro muy breve, que se lee rápidamente, y donde se
asocian rápidamente las figuras con la realidad histórica. Me lo comencé a leer
el domingo, pero fue imposible continuarlo después por falta de concentración,
aunque además comencé otro libro.
George Orwell es muy bueno, tanto en esta novela, como en 1984. Los temas que toca hacen pensar.
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