Llevo varios días con cierto desasosiego. No creo que salga esta noche, pero no por los excesos de hace unas noches, sino porque mi espíritu me pide cierta tranquilidad. Me gustaría verle, mirar a sus ojos, pero será mejor que, de momento, recurra a los recuerdos.
Cuando me llegan retazos de las conversaciones que tenía con él, sobre los sueños, sobre lo que sentía por él, algo bulle dentro de mí. Y ese momento final... que me hace estremecer cada vez que lo recupero en la memoria...
Debo irme a casa.
Cuando me llegan retazos de las conversaciones que tenía con él, sobre los sueños, sobre lo que sentía por él, algo bulle dentro de mí. Y ese momento final... que me hace estremecer cada vez que lo recupero en la memoria...
Debo irme a casa.

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