2013 ha empezado fuerte en lo que se refiere al terreno literario, quizás porque mientras leo (o escribo) me encuentro muy ajena a la realidad, no porque ésta esté mal, sino porque no quiero estremecerme al pensar de nuevo en él.
Y es inevitable. Cualquier objeto, cualquier color, cualquier aroma, cualquier sonido... me recuerda a él.
Y por las noches... los sueños también me llevan a él. Al final, siempre me quedarán los sueños, y bien sé que los compartiría con él si eso le sonsacara una sonrisa cada día al salir el sol.
Estos recuerdos me reconfortan y me torturan. Eso es lo que me hace pensar de nuevo en lo enamorada que estoy.
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