Venía a Ezcaray y pensaba en él, en que hace un mes que no hablo con él, aunque en realidad sí que he hablado con él, pero en realidad ha sido por cuestión de trabajo así que no cuenta. Me refiero a que no hemos vuelto a hablar "así" y "sobre" desde la Nochevieja.
Que aunque sólo ha pasado un mes parece que ha pasado una vida entera, que han dado vueltas mil mundos ante mis ojos.
Deberíamos haber hablado, aunque lo cierto es que yo ahora estoy en un período de calma, alterado momentáneamente cuando sé algo de él, o le veo o hablo con él. Esos momentos eclipsan todo lo que me rodea, pero ¡qué magnífico es sentir ese cosquilleo que sentí ayer cuando él pasó tan cerca! Eso es indescriptible, y eso no quiero perderlo.

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