Caldas de Montbui estaba lleno de carteles informativos en cada rincón. Me hacía mucha gracia porque yo me paraba en todos y cada uno de ellos para informarme, aunque estaban todos en catalán.
Nada más salir del balneario (que también tenía su propio cartel, igual que en toda la ciudad), me encontraba en las callejuelas del antiguo barrio judío.
La presencia de los judíos en Caldas comienza en el siglo XIII y acaba en el siglo XIV. Hacia el año 1261 el barrio judío de Caldas era uno de los más prestigiosos de Cataluña, equiparable a los de Barcelona, Cervera y Montblanc. La importancia de la colonia judía traía a la población una actividad comercial intensa. Llegó a contar con concejales, escuela, sinagoga y lonja dentro de las murallas de Caldas. Actualmente, del antiguo barrio judío sólo quedan algunos nombres de calles, como el de la Sinagoga, o topónimos como el de la Fossana dels Jueus.
Junto al río, me encontré con un antiguo edificio reformado, el espacio Can Rius, que es un conjunto de salas reformadas del antiguo comedor, proyectado en 1893 por Enric Sagnier i Villavecchia, y de las antiguas cocinas del balneario Can Rius. Para recuperar el prestigio del antiguo balneario y dignificar el espacio, la reforma se hizo respetando el espíritu novecentista, devolviendo a los salones del balneario la belleza que ofrecían en su época de esplendor. Después de medio siglo cerrado, el antiguo comedor ha abierto sus puertas de nuevo como salón municipal. Actualmente se utiliza para actividades sociales, deportivas y del Ayuntamiento. Otro día que pasé había una charla sobre el firmamento.
Justo enfrente y antes de cruzar el puente, había otra sala que alojaba un extraño objeto. No es que sea extraño, pero me llamó la atención que allí hubiera una olla gigante. Se trata de la olla más grande de Cataluña que se ha convertido en uno de los símbolos más representativos de Caldas de Montbui. La olla tiene 1,5 metros de diámetro y caben 1500 libros de caldo.
Los restos de la muralla medieval se encuentran entre las calles de Vic y de Escanyacans, declarados como bien cultural de interés nacional. Se corresponden con el antiguo cinturón de la muralla que protegía la villa de Caldas. La estructura fue sepultada por paredes de edificios, lo que ha permitido que se conserven hasta ocho metros de muralla en la actualidad. La muralla de Caldas data del siglo XII.
Pasé junto a una casa muy vieja que tenía un papel informativo. Era la Casa de las Trabucadas. En el siglo XIX, durante la Tercera Guerra Carlista, Caldas iba a ser atacada. Hoy en día todavía se pueden ver los impactos de trabuco que se produjeron en la noche del 29 al 30 de julio de 1873, en la defensa de los habitantes de Caldas contra el ataque de los carlistas, ya que esta calle (de Vic) era uno de los puntos escogidos para forzar la entrada a la villa.
Para finalizar, Cal Berenguer es una de las pocas casas modernistas de la villa. La casa se levantó en 1870 y se quemó. En 1909 la familia Berenguer la compró. Destacan los azulejos de la fachada que son del año 1920. A finales de los años 90 pasó a ser una pastelería.
Aquí termina uno de los paseos que di por la villa de Caldas de Montbui.






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