Si hay una plaza que me aprendí muy bien en Barcelona fue la plaza de Tetuán. Allí tenía la parada del autobús Sagalés, que me conectaba con Caldas de Montbui. Es una plaza de forma circular que cruza la Gran Vía de las Cortes Catalanas.
Debe su nombre a la batalla de Tetuán (1860), batalla en que las tropas españolas, dirigidas por el general Leopoldo O'Donnell, derrotaron a las tropas marroquíes.
No está muy lejos de la Monumental (antigua plaza de toros de Barcelona) y del templo de la Sagrada Familia.
En el centro de la plaza hay una gran estatua, el monumento al doctor Bartomeu Robert. Este doctor nació en México y se trasladó a Barcelona, donde fue alcalde durante seis meses. Durante su mandato se negó a imponer un nuevo impuesto a la ciudad y, a su vez, llevó a cabo un censo de los habitantes de Barcelona. También realizó estudios eugenésicos para defender la superioridad del cráneo catalán frente a los de otros habitantes de España.
La estatua, símbolo del catalanismo, fue inaugurada originalmente en la plaza de la Universidad en 1910 ante una gran multitud. Franco quiso destruirla a causa de la ideología del doctor Robert, pero el alcalde de entonces la retiró discretamente, la guardó en un cobertizo de la calle Wellington y se restauró tras la muerte de Franco, que se colocó en la plaza de Tetuán.

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