
Tenía 18 años cuando una amiga de Zamora me recomendó El clan del oso cavernario. Lo cierto es que fue un libro en el que me costó entrar, porque la autora hace unas exhaustivas descripciones de la Prehistoria, tanto que al principio resultaba incluso pesado. Sin embargo, en cuanto entré en la trama del libro, fue una novela con la que disfruté mucho. Resalta como protagonista Ayla y, como siempre que uno de los personajes –en este caso, la protagonista- es diferente, hay un choque cultural tan fuerte que Ayla nos ofrece un cúmulo de sentimientos, e incluso hace que nos mordamos las uñas de los nervios.
Éste es el primer libro de la
saga Los hijos de la Tierra y, tras este primer libro, me
enganché de lleno a la saga, leyéndome los que estaban publicados hasta
entonces: El valle de los caballos, Los cazadores
de mamuts y Las llanuras del tránsito. Los que
salieron después ya no los leí, quizás porque siempre esperé a que el Círculo
de Lectores hiciera la continuidad de esa edición para que no resultaran libros
diferentes. Así que finalmente sólo leí esos cuatro primeros libros y no
continué cuando siguieron saliendo más libros de la saga.
Ayla es una niña de Cromañón que
sufre los estragos de un terremoto y, cuando se repone, descubre que la tierra
se ha tragado el campamento donde vivía. Sola e indefensa, vaga sin rumbo hasta
que es herida por un león cavernario. Entonces la encuentra Iza, la curandera
del Clan del Oso Cavernario, hombres de Neanderthal. Esta tribu también se ha
visto afectada por el terremoto, y abandonan la cueva en la que habitaban
porque la creen maldita.
Recuerdo que una de las
diferencias entre una tribu y otra es que éstos eran sedentarios, mientras los
clanes de donde proviene Ayla eran nómadas. De hecho, las diferencias entre
unos y otros se hacen patentes en la novela, aunque Ayla sea todavía muy
pequeña, pues siendo tan chica ya tiene inculcados unos valores y unas
tradiciones distintos, que van a chocar con la cultura de los hombres de la
tribu adonde va a parar. De hecho, la tribu de Cromañón de Ayla está más
desarrollada (algo que se descubre en los siguientes libros de la saga). La
curandera del clan la sana y la ayuda a sobrevivir, y también es aceptada por
el chamán, Creb, que encuentra en la niña la marca de uno de los espíritus más
poderosos de la tribu.
Pero la aceptación de Ayla en el
clan resulta complicada, no sólo porque es diferente, sino porque pertenece a
las tribus que ellos llaman “los otros”. Ayla rompe muchas tradiciones, aunque
nunca llega a modificar las costumbres del clan. También le otorgan libertades
para hacer algunas cosas que las mujeres del Clan del Oso Cavernario no podían
hacer (por ejemplo, para cazar), pues el rol de las mujeres en esta tribu es
nulo. Ayla, que proviene de una tribu más desarrollada, no acepta las normas
establecidas.
Otra diferencia es que Ayla puede
hablar, mientras que los miembros del Clan se comunican mediante señas. Además,
la inteligencia de Ayla supera a la de los miembros del clan y demuestra tener
gran capacidad de aprendizaje; le enseñan a contar y demuestra tener una noción
superior de las matemáticas. El propio Creb se sorprende de las capacidades
intelectuales de Ayla, así como de su aprendizaje para el uso de las armas, lo
que le traerá problemas en la tribu.
Ayla es adoptada por Creb el
Mog-ur e Iza la curandera, que son hermanos y no tienen hijos. Iza le enseña
las nociones para ser curandera, pero como Ayla no posee la “memoria del clan”,
y aunque aprende rápidamente, le resulta imposible hacer cosas que no le
hubieran enseñado previamente, mientras que sus compañeros del clan lo realizan
por instinto.
La novela plantea otras teorías
sobre las tradiciones, métodos de caza, recolecta, cómo pasaban los inviernos,
etc. Además de ser una gran aventura sobre la era prehistórica, es además un
libro muy formativo, lo que muestra al lector la gran capacidad documental que
posee la autora.
Ayla, como protagonista, con la
cual nos sentimos identificados, nos hace disfrutar con los estatus del clan,
su organización, sus cacerías, la caza del mamut, la reunión de clanes y el
nacimiento de Durc, el hijo de Ayla, sus disputas con el hijo del jefe del
clan.
1 comentario:
Me encantó esta saga, y la leí también más o menos a la misma edad que tú :)
Yo leí hasta el 5º, y he de decir que tiene altibajos. Por ejemplo. el 4º se hace muy pesado.
Yo tengo las ediciones de bolsillo de Maeva, excepto el 6º, que lo tengo sin leer en rústica.
Me apetece retomarlo, a ver si me animo pronto.
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