
Hay veces en que disfrutamos de un libro y sabemos, incluso antes de empezarlo, que lo vamos a disfrutar. Cuando vi la última novela de Gonzalo Giner en la Feria del Libro de Madrid no pude dejarlo pasar y me la traje a casa, incluso la comencé a leer allí mismo. Ya hace más de un año había disfrutado muchísimo de El sanador de caballos y es que el autor no sólo es que ame su profesión de veterinaria, sino que nos transmite ese amor por los animales a los lectores, incluso a los que somos legos en la materia (por ejemplo, sería fácil perderse en enfermedades de animales, pero Giner lo explica para el público lector de manera que no nos perdamos). Aparte, sabía que este libro me tocaría la fibra, pues he añorado en sus páginas a mi perrito, Yoguito, desaparecido a mediados del mes de marzo, y es que recuerdo los momentos con el perro con mucha nostalgia, como si aún pudiera aparecer cualquier día o como si un día llegara a casa y se pusiera a saltar nada más verme.
Aún tengo un libro del autor pendiente de leer, que además me lo regalaron hace año y medio, sólo que tengo tal pila de libros pendientes que no doy abasto. No creo que tarde mucho en cogerlo...
Pacto de Lealtad transcurre en los últimos años de la IIª República española y en los dos primeros años de la Guerra Civil. Nos encontramos con dos historias diferentes, dos protagonistas con diferente educación y que únicamente parecen tener en común su inmenso amor por los animales y, más concretamente, por los perros. Además hay un protagonista canino, que es Campeón, cuya lealtad a sus dueños se nos transmite en todas y cada una de las páginas de esta novela. Sabemos que es un perro excepcional desde el primer momento, cuando le condecoran con una medalla por haber salvado a varios soldados en un alzamiento contra la República en Asturias. En ese momento su dueño es Andrés Urgazi. El soldado es llamado al Protectorado Español a Marruecos, por lo que tiene que dejar el perro en Madrid junto a su hermana Zoe Urgazi. Y aquí es donde comienza la verdadera historia de la relación afín entre dueña y perro. De hecho, en un principio, Zoe no sabe qué va a hacer con el perro. Aunque adora a los animales no puede permitirse tenerlo consigo.
Zoe se acaba de quedar viuda. Ha vivido en el palacete de su marido, que al no haber escriturado bien la herencia del abuelo, los suegros de la joven la echan a la calle, por lo que Zoe se encuentra sin dinero, sin estudios, sin marido y sin trabajo en un Madrid alterado por los constantes alzamientos contra el poder de Azaña. Antes de casarse, dejó a medias la carrera de Veterinaria, lo que para ella supone ahora un error, sabiendo que tenía que haberla acabado, no sólo por el hecho de tener un título, sino porque adora esa carrera. Además, su padre se encuentra preso en una cárcel de Salamanca y no puede permitirse pagar abogados que le saquen de allí. Es acogida en una pensión de mala muerte, regentada por Rosa. La mujer no le trata mal, pero tiene un novio que intenta abusar de ella. Sólo la presencia de Campeón amedrenta a Mario, que jura vengarse.
A varios miles de kilómetros de distancia, en un centro de adiestramiento canino alemán, se encuentra el renombrado veterinario Luther Krugg, al que se le ha encomendado crear mediante genética a la mítica raza de perro alemán ya desaparecida, el bullenbeisser. Para ello, tendrá que viajar a varios países -entre ellos a España- para encontrar razas fuertes y con pedigrí, descendientes de aquella raza alemana ya desaparecida. Y en uno de los viajes coincidirá con Zoe, pero ella le ve como un nazi y muestra un profundo odio hacia cualquier tipo de extremismo nacionalista, como es la ideología nazi o la de los seguidores de Franco. Sin embargo, el veterinario alemán no comparte la ideología nazi: muy pronto comprenderá para qué quieren perros fuertes los generales alemanes y descubrirá con sus propios ojos cómo les azuzan para atacar a los prisioneros políticos. Debido a su militarismo socialista en el pasado, los nazis comienzan a chantajearle e incluso se llevan a su mujer Katherine, a fin de que él no les deje en la estacada. En uno de los viajes a España, donde coincide con Zoe le pide ayuda.
Zoe, por su parte, que ayuda en la Cruz Roja y que ha adiestrado a perros para que busquen y socorran a los heridos de las milicias, tiene que escapar de Madrid, ya que un alocado Mario quiere cumplir su venganza. Ayudada por las fuerzas nacionales escapa a Burgos, donde se reencuentra con su amiga Julia, que se ha casado con un alto mando de la Luftwaffe, un piloto que está muy cerca de los mandatarios nazis, hecho que ha ocultado a su esposa. Zoe intenta abrir los ojos a Julia, pero ésta se encuentra muy enamorada hasta que él comienza a darle verdaderas palizas, incluso cuando descubre que espera un hijo suyo.
No pudiendo soportarlo por mucho tiempo más, Zoe traza un plan para salir de España junto a los espías republicanos, y cuando le cuenta a Luther que tiene que secuestrar el avión que le devuelve a Alemania, tanto Zoe como Julia se meten en el almacén del avión para escapar también de un país que está sufriendo una cruenta guerra fraticida. Aterrizan en Toulousse y comprenden que Luther tiene que ser escondido, donde ni siquiera la Abwehr (inteligencia alemana) pueda encontrarle. Pero a cambio le piden que entrene a los alanos que iban en el avión para llevar mensajes de un lado a otro. Luther se niega, indicando que no es su guerra, pero sobre todo porque él no quiere amaestrar perros de pelea, ya que considera que pueden utilizarse como animales de compañía para la paz (en ayudas en organizaciones como la Cruz Roja, como compañeros de ciegos, etc.). Pero Zoe, que se siente en deuda con los republicanos, accede a ir a un refugio perdido en los Pirineos franceses junto a Luther y entrenar a los perros para llevar mensajes de un lado a otro. Es inevitable que entre los dos surja el amor...
La novela se distribuye en varias partes, según la distancia en que se encuentran en cada momento Zoe y Campeón: si se encuentran separados, cuando está a su lado, cuando le pierde, en el reencuentro, etc.
El libro está muy bien documentado y hay dos temas que sobresalen: por un lado, el hecho de que los perros hayan sido adiestrados para hacer diversas funciones durante las contiendas más importantes del siglo pasado, pero también su función en la Cruz Roja; por otro lado, se trata de la lucha de una mujer por tener una profesión -Veterinaria- que en los años 30 del siglo XX era exclusivamente de hombres, por lo que algunos de éstos se mofaban de aquéllas que adoraban la profesión y querían estudiarla. Pero Zoe nos demuestra con su afán de lucha que nada es inviable y, a lo largo del libro, da lecciones a muchos hombres con ese tesón y esa profesionalidad que la caracterizan.
Es un libro que merece mucho la pena.
EL AUTOR:
Gonzalo Giner logró el éxito literario con El sanador de caballos, que alcanzó cotas de crítica y público muy elevadas, convirtiéndose en un autor de renombre y su obra en un referente dentro de la literatura popular. Veterinario de profesión, con aquel título quiso investigar el origen de su oficio. Con su siguiente novela, El jinete del silencio, Gonzalo nos descubrió los antecedentes de la creación de la raza española de caballos durante el siglo XVI. Ahora, el autor ha dado un salto en su producción literaria y nos presenta una historia mucho más moderna. Una novela minuciosamente documentada que narra, por vez primera, la participación de los perros en dos de las guerras más sangrientas del pasado siglo XX.
LA NOVELA:
Título original: Pacto de Lealtad
Autor: Gonzalo Giner
Editorial: Planeta (1ª edición, mayo de 2014)
Número de páginas: 637
ISBN: 978-84-08-12785-7
Valoración: 10/10
RETOS:
-Reto 25 españoles.
-Reto Genérico, en el género de novela histórica.
-Reto "Sumando 2014", con 14 caracteres.
-Reto 14.000 páginas, con 637.
-Reto 100 libros.

-Reto Genérico, en el género de novela histórica.
-Reto "Sumando 2014", con 14 caracteres.
-Reto 14.000 páginas, con 637.
-Reto 100 libros.
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