domingo, junio 29, 2014

Encuentra al personaje (9)

Esta tarde vengo con una nueva actualización del Desafío "Encuentra al personaje" y con tres personajes nuevos. No me queda mucho para concluir el reto.

#28.-Un personaje que tenga un sueño (onírico, no aspiración en la vida) (Lista 3)

Chiki, el fotógrafo húngaro, que acaba de conocer a Leonora y han entrado a hablar de su infancia y a comprenderse, encontrado en Leonora, de Elena Poniatowska.

“-El mío es un ogro. Todavía sueño que me persigue.
-¿Sabes, Leonora?, en el fondo de mis pesadillas siempre está el sonido de una máquina de coser y a veces sueño que ocho sacerdotes de rostro blanco mueven palancas y aprietan botones para coserme a mí. ‘¡Soy el 105!’, me defiendo, y despierto empapado en sudor” (Página 334).

#29.-Un personaje que sea mordido/picado por algún animal (Lista 2)

Un soldado de los nacionales que está a punto de disparar a Zoe, la protagonista de Pacto de Lealtad, de Gonzalo Giner, cuando ella le ofrece su ayuda. Entonces aparece Campeón, el perro de Zoe, que le muerde en la mano que sujeta la pistola, salvando de esta forma la vida a su dueña.

El soldado, al ver que la mujer se iba, ante la encrucijada de saberse en manos del enemigo o tener una muerte digna aunque fuera matando a todo el que se le acercara, levantó el percutor con intención de disparar. Apuntó a una de sus piernas, y cuando estaba a punto de apretar el gatillo vio venir hacia él una sombra a toda velocidad. Sin darle tiempo a responder, en décimas de segundo su muñeca recibió un primer mordisco. Entre la inercia del golpe y el dolor que le produjo la hilera de dientes de aquel perro enfurecido, perdió la pistola (Páginas 364-365)”.

#30.- Un personaje que sostenga una flor (o un ramo) (Lista 3)

Toru Watanabe, el protagonista de Tokio Blues (Norwegian Wood), de Haruki Murakami, que ha sido invitado a comer por Midori un domingo y le compra narcisos.

“(…) Había una floristería abierta donde compré unos narcisos. Era un poco extraño comprar narcisos en otoño, pero a mí siempre me han gustado los narcisos.
Aquel domingo por la mañana sólo había tres ancianas en el tranvía. Cuando subí, las tres me miraron de arriba abajo y luego miraron las flores que llevaba en la mano. Una de las ancianas me sonrió (Páginas 90-91)”.

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